La superintendenta del Departamento Provincial de Aguas, Raquel Morales, confirmó que a partir del próximo año Cipolletti dejará de arrojar líquidos cloacales sin tratamiento al río, ya que se duplicará la capacidad de la planta de tratamiento ubicada en la zona de La Falda.
Se prevé que la obra comience antes de fin de año y su plazo de ejecución será de 5 meses.
Actualmente, en la ciudad se depura solo entre el 55 y el 60% de los restos cloacales, mientras que el resto es arrojado de manera cruda a diferentes cauces de agua de la zona.
La ampliación de la planta demandará una inversión superior a los $8 millones, que llegarán a través del programa nacional Más Cerca, Más Municipio, fondos gestionados por el Ministerio de Obras Públicas de la provincia.
De todas maneras, la licitación correrá por parte de la comuna, que por estas horas está trabajando arduamente en la confección de los pliegos que -se espera- estarán listos en breve, para lanzar la convocatoria el próximo mes y conocer los oferentes en octubre.
La concreción de este proyecto, que hoy es prioridad para la gestión del intendente Abel Baratti, permitirá tratar la totalidad de las aguas negras de la ciudad por lo menos durante dos décadas. El crecimiento demográfico de Cipolletti demandará -luego- la concreción de una tercera etapa que ya está prevista en la iniciativa original.
Sin balneario
Pero la principal causa por la que la ciudad no cuenta con un balneario habilitado no es la de los deshechos propios, sino por los líquidos cloacales que Neuquén arroja río abajo.
Es por eso que la próxima batalla que deberá emprender la Municipalidad será acordar pautas de saneamiento y trabajo conjunto con la vecina capital, para que en un futuro inmediato los cipoleños puedan disfrutar de las bondades naturales con las que cuenta la ciudad.