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Cipolletti volvió a perder en el estadio Luis Maiolino, en un partido clave pensando en la clasificación a la segunda fase. Deportivo Roca jugó mejor y mereció el triunfo, aunque la diferencia llegó por un polémico penal que convirtió el ex albinegro Hugo Prieto.
Cipo fue mezquino en el estadio naranja y la pasó muy mal. Nunca encontró el rumbo y ahora deberá ver qué sucede en el cruce entre Independiente y Deportivo Madryn, esperando que el Rojo sume de a tres para seguir ilusionado con la clasificación.
Roca, complicado con el descenso, salió a jugar con mayor decisión, presionando en campo albinegro, recuperando rápido la pelota y siendo protagonista. La visita se replegó demasiado, se paró de contra y cedió el juego al Naranja.
El local fue construyendo la superioridad progresivamente en los pies de sus referentes y cuando logró una diferencia mínima, la sostuvo, la cuidó y se quedó con una victoria merecida.
Era el partido en el que el Albinegro tenía que sacar pecho y traerse algo desde General Roca. Pero el equipo no apareció.
El local tuvo la primera llegada clara a los 10 minutos, con un tiro libre de Maxi Prioreschi que Joaquín Alderete cabeceó y la pelota se estrelló en el travesaño. El Albinegro, parado para salir de contra, no supo aprovechar las chances que tuvo y tomó malas decisiones.
Después de varios sustos en el área albinegra, Luciano Julio vio una presunta falta de Pablo Vergara sobre Kevin Guajardo y cobró penal, que el ex Cipo Hugo Prieto cambió por gol.
La primera llegada
En el complemento, el local se dedicó a cuidar la diferencia. Cipo, herido, intentó buscar el rumbo, pero Roca tuvo el mérito de no replegarse y mantener a su rival lejos del arco de Lucas Di Grazia.
La primera situación clara del Albinegro fue a los 40 minutos de la segunda parte, con un disparo de Ulises Romero por abajo, que Maxi Herrera casi llega a empujar al segundo palo. Nada más.
No hay caso, Cipo no puede cortar la mala racha en el Maiolino, donde no gana hace 12 años.
Primero en la manga, después en los vestuarios. El clásico terminó mal, con enfrentamientos entre protagonistas y auxiliares. Una gastada fue el detonante.