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La Sociedad Argentina de Pediatría publicó un documento en el que rechazó la iniciativa del gobierno y propuso recomendaciones para el abordaje de los adolescentes no punibles.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitió un enérgico documento en defensa de los adolescentes en conflicto con la ley penal y en contra de los proyectos que promueven la disminución de la edad de imputabilidad. Ponen el acento en las condiciones de extrema vulnerabilidad en la que se encuentran los adolescentes sujetos a procesos judiciales.
“Son víctimas de numerosas y sistemáticas agresiones físicas y emocionales desde los primeros años de su vida. Sus expectativas de un futuro mejor son muy limitadas. En esta situación, su participación en hechos delictivos está organizada y programada, en su gran mayoría, por grupos de delincuentes adultos. En otras, su libre campo de autodeterminación se encuentra totalmente limitado por su realidad social, cultural, familiar, educativa o económica’, se explicó en el documento difundido.
“Desde la SAP somos enfáticos en que bajar la edad de imputabilidad no resolverá el flagelo de la violencia y de la inseguridad: solo el 2,6% de los delitos son cometidos por menores de 18 años”, afirmó Javier Indart de Arza, médico pediatra y psiquiatra infanto juvenil, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
El informe sostiene que las sanciones deben ser proporcionales a la gravedad de los hechos cometidos y que las penas a niños, niñas y adolescentes no deberían ser homologables a las de los adultos.
“Bregamos por instituciones habilitadas para la contención de adolescentes en conflicto, orientadas a la rehabilitación, garantizando condiciones edilicias adecuadas y proveyendo programas de educación y de capacitación laboral, de manera de dotarlos de herramientas para facilitar su reinserción social”, explicó María Julieta Rosso, médica cirujana y pediatra.
En este sentido, el informe de la SAP detalla “recomendaciones para el abordaje de adolescentes no punibles en conflicto con la ley penal”. Entre los principales puntos:
1. Diseñar un sistema donde el Estado esté permanentemente presente para promover el desarrollo personal, educativo y social del niño.
2. Garantizar la protección de los derechos del niño, en todas sus etapas de desarrollo, dotándolo de las herramientas educativas, sociales y económicas para fortalecer su autonomía.
3. Visualizar la responsabilidad penal de un niño o adolescente teniendo en cuenta su realidad social, cultural y personal.
4. Tener en cuenta que el acceso de los adolescentes a las armas o el uso de estupefacientes está relacionado casi directamente con amparo de "capangas" marginales y connivencia policial.
5. Debe fomentarse lo que se ha dado en llamar "justicia restaurativa", que consiste en evaluar la posibilidad de interactuar el autor del delito con la víctima -si ésta así lo acepta- para reconocer humanidad e identidad a quien ha sufrido por causa de él y pueda sinceramente arrepentirse y comprometerse a enmendar las consecuencias de su conducta.
6. Promover actividades intramuros con alto contenido social para ayudar a la reinserción.
7. Además de actuar activamente sobre la problemática personal del adolescente, hacerlo también sobre las variables familiares y sobre los actores sociales que constituyen -en la mayor parte de los casos- verdaderos determinantes de su conducta ilegal.
8. Abordar -con carácter fuertemente preventivo- determinantes como la violencia familiar y de género, las organizaciones delictivas de adultos y de agentes de seguridad que utilizan niños para delinquir, los adultos que son agentes de tráfico de drogas, la deserción escolar, la precariedad laboral de los adultos a cargo, el acceso a estupefacientes y sustancias psicoactivas (paco, solvente, nafta, kerosene, etc.), psicotrópicos y drogas ilegales.
9. El enfoque preventivo.
10. Pautas imprescindibles a tener en cuenta: el respeto absoluto de sus derechos, contemplados en la Convención de los Derechos del Niño; la preservación y promoción de su salud física y mental, la continuidad y el refuerzo de su educación regular, la práctica de actividades sociales, creativas y recreativas de manera tal de contribuir a su reinserción, protegerlo de su relación delictiva con adultos delincuentes y grupos delictivos, entre otros.
11. Acciones para llevar adelante con el objetivo de reinserción social: Unidades o Establecimientos de acogida exclusivas para menores, seguras, limpias y saludables; actividades sociales, creativas, recreativas y solidarias; atención pediátrica de calidad durante la internación, atención psicológica y articulación con el Ministerio de Salud para la implementación de programas de educación para la salud, mantenimiento o promoción de la educación regular, acciones sobre la familia del adolescente y acciones de Formación, Prevención y Monitoreo, entre otros puntos.
“Desde la Sociedad Argentina de Pediatría estamos convencidos de que no existen medidas que resuelvan el delito, ni medidas cortoplacistas que puedan abordar con profundidad y seriedad un problema tan complejo. La violencia en niños y adolescentes requiere de una política estatal amplia, completa y sostenible en el tiempo”, concluyó el pediatra Omar Tacaco, expresidente de la institución.