Ayer, la tranquilidad de la siesta cipoleña se vio interrumpida por un accidente en pleno barrio Rosauer, a unas cuadras del centro de la ciudad. No hubo que lamentar heridos de gravedad, pero lo curioso del episodio fue que uno de los rodados involucrados en el siniestro atravesó la vereda y terminó incrustado en una casa.
Los vehículos involucrados fueron un taxi, que circulaba por la calle Belgrano, y un Suzuki Fun que iba por la Teniente Ibáñez.
Ambos autos habrían llegado en simultáneo al cruce, momento en el que el conductor del Suzuki intentó acelerar para evitar la colisión, algo que sin embargo no alcanzó a concretar.
El taxi embistió con su trompa la parte lateral izquierda de la cola del otro coche, que luego de ulular un par de metros terminó subiendo a la vereda, atravesando las ligustrinas y frenando contra la pared de una vivienda. Por fortuna, el conductor del menor de los rodados logró maniobrar para evitar la colisión de frente contra la casa, aunque el auto terminó con el lateral izquierdo bastante dañado producto del derrape contra el muro de la construcción.
“Por suerte no iba ningún peatón caminando por la vereda al momento de la colisión”, señalaron agentes de la Criminalística que trabajaron en el lugar del hecho. “Pudo haber sido una tragedia, pero todos resultaron ilesos”, concluyó la misma fuente.
El taxi, por su parte, sólo sufrió la pérdida de la patente delantera. Ambos conductores, en tanto, salieron instantáneamente de sus vehículos completamente ilesos.