Durante la jornada de ayer, varios representantes de organizaciones no gubernamentales y también particulares se manifestaron muy conformes con la medida adoptada por el Consejo de la Magistratura de la provincia, que suspendió al juez de Ejecución Penal Juan Pablo Chirinos. En Cipolletti alcanzó trascendencia su nombre cuando se conoció que había intervenido en el otorgamiento de salidas laborales al asesino Ramón Geldres. Precisamente, uno de los expedientes donde se revisará su actuación tiene que ver con el delincuente que mató al comerciante Claudio Araya.
Apenas se conoció su suspensión, Chirinos salió a defenderse vía Twitter y, refiriéndose al tema Geldres, precisó: “Es un hecho del 2013. Una muerte durante una salida laboral. Yo otorgué salidas a este condenado un año antes, 36 horas al mes. Otro juez otorgó la semilibertad. Con dictamen positivo del fiscal del caso, 135 horas al mes. Sólo yo a juicio”.
Desde hacía tiempo y más allá de la condena de Geldres, familiares y amigos de Araya esperaban que la Magistratura investigara a Chirinos sobre su responsabilidad en la liberación del asesino.
Al juez suspendido le tocó también presidir audiencias donde se trataron los reclamos de Claudio Kielmasz, el único condenado por el primer triple crimen.
Y en las últimas semanas buscó ser juez en Cipolletti pero fue bochado por la Magistratura.
3 expedientes hay abiertos en contra de Juan Chirinos.
Una de las actuaciones más polémicas del juez roquense se vincula a la liberación del asesino de la niña bahiense Micaela Ortega, Jonathan Luna. Por este hecho intervino la cipoleña Rosa Castro, quien acompañó a la madre de la víctima en sus reclamos de justicia.