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Chacareros enfrentaron a encapuchados en un asalto

Sucedió en cercanías del puente La S. Hay una gran preocupación.
La chacra dejó de ser ese ámbito donde las familias se reúnen y pueden disfrutar tranquilas de unos mates o una comida. Los que pueden instalan alarmas y rejas en puertas y ventanas de las viviendas. Otros tienen a perros de raza entrenados para atacar a extraños.

Pero a pesar de la prevención, los delincuentes se las ingenian para sorprender a los dueños de los predios rurales y los asaltos se transformaron en una costumbre. Ahora, el foco más preocupante se ubica en la zona del puente La S, en el límite entre Cipolletti y Cinco Saltos. A mediados de semana, la familia Peroni fue atacada por una banda de forajidos que no se llevó nada importante aunque les hicieron vivir a sus integrantes una horrible experiencia.

El atraco se desarrolló en la noche de tormenta, el miércoles, a las 22. "Estaban todos encapuchados y dos, con armas", contó Leonor, quien se encontraba cenando junto a sus hijos, esposo y suegros.
Como si se tratara de una pesadilla, los delincuentes empezaron a amenazarlos de muerte y el primero en reaccionar fue Héctor, esposo de Leonor. Se tiró encima de dos de los encapuchados "y rebotamos en la cocina a gas", destacó.

La actitud del chacarero animó al resto de los familiares y Leonor se enfrentó al hombre que la apuntaba con un arma. Nervioso, no pudo evitar que se le cayera el revólver y al rebotar el tambor, se desparramaron los proyectiles. En tanto, el suegro de la mujer se dirigió decidido a una habitación para buscar un rifle.

"Salí de la casa empuñando el rifle decidido a todo. Pensaba que les había pasado algo a mis hijos. Y escuché: 'Papá, estoy acá'. Era mi hija". Héctor Luis Peroni. Propietario de chacra en la zona del puente La S

La valentía de los Peroni incluyó a la hija mayor de Leonor y Héctor, que corrió a proteger al más pequeño de la familia, de 3 años. Lo sacó del comedor y pudo salir al exterior, escondiéndose en un lavadero.

Al igual que un guerrero, Héctor, que es ciego, siguió adelante con la disputa cuerpo a cuerpo y desesperado, uno de los ladrones empezó a gritar: "Tirale a este, que no puedo". A esta altura, también intervino la abuela porque el delincuente que esperaba afuera pedía a sus cómplices que no lastimen a nadie.

Finalmente, el padre de Héctor pudo alcanzar el rifle y salió a enfrentar a los ladrones, que se apresuraron a apropiarse de tres celulares y abandonar la vivienda.

Héctor le arrebató el arma a su papá y disparó en dirección a la puerta aunque no hirió a nadie. Después, vino el llamado a la Policía y los vecinos que enseguida se acercaron para prestarles su ayuda.

Familias acosadas por los delincuentes


La familia Peroni vive en Cipolletti desde 1928. Héctor recordó que su abuelo murió a los 98 años y que, en la actualidad, junto a su padre siguen trabajando en la chacra.
Los asaltos se vienen sucediendo en la zona y los vecinos exigen más seguridad, con la presencia de un destacamento permanente. Hoy se reunirán a las 16:30 con el fin de analizar la situación y hacer los reclamos ante la Regional Quinta de Policía.
"Jamás en mi vida pasó algo parecido", resaltó la abuela Peroni, quien agradeció la ayuda del policía de civil Ariel Benavídez.