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Cerraron el gimnasio de Pucará Vidal por una abultada deuda

Una de las cunas del boxeo cipoleño deberá buscar otro lugar para volver a empezar.

El fin de año encontró al gimnasio Peniel desalojado, sin espacio físico definido y con deudas asumidas por su dueño, el reconocido Fabio “Pucará” Vidal.

La mudanza desde la calle Esquiú, donde comenzó a escribirse esta historia de puños y protectores bucales, llevó su tiempo, pero en el arranque del 2016 la suerte de todos los pupilos pareció cambiar cuando se trasladó todo a metros del CEM 17.

Sin embargo, la política de contención de los jóvenes amantes del box conspiró contra las cuentas internas, y sólo con los adultos que se arrimaron en búsqueda de una rutina aeróbica para perder peso no alcanzó para sostener la estructura.

La organización de festivales en diferentes locaciones, como el Polideportivo Nº 1 de la calle Mengelle y el del Club San Martín, actuaron de bocanada de aire en algún momento de la temporada, hasta que en la última excursión por el barrio Don Bosco los números quedaron en rojo y Vidal tuvo que bajar la persiana.

“Hay muchos gastos fijos que envuelven a un festival y en el último no fue la gente que esperábamos. Se hizo imposible seguir soportando los gastos y hubo que cerrar”, explicó el ex boxeador y actual entrenador.

Alrededor de 40 personas se quedaron sin la locación para seguir practicando, lo que provoca tristeza en el responsable. “Pido mil disculpas a los chicos que en este momento no puedo seguir entrenándolos, pero no podíamos seguir así”, amplió sin ocultar que la deuda por el tinglado llegó a acumular tres meses de alquiler.

"Ojalá podamos confirmarlo antes de despedir el año, pero el objetivo es tener un nuevo espacio para entrenar en pocos días más”.Fabio “Pucará” Vidal. Responsable del gimnasio de boxeo Peniel