En este marco abierto del problema de la inseguridad abordado ayer, Soria y Weretilneck consideran que la economía no son sólo las cuentas financieras del Estado, sino "la posibilidad de poner en marcha las potencialidades de la provincia y de generar trabajo. Una política social que vaya más allá de la coyuntura y el clientelismo es otra de las herramientas fundamentales para atender necesidades y mejorar la calidad de vida en los barrios”.
Proponen que “a partir de la política de Salud Pública podemos salir de la abulia estatal para tomar la iniciativa frente a situaciones dramáticas en sectores marginales”, aludiendo a casos que exceden a las enfermedades como “abandonos, miseria extrema, adicciones, embarazo adolescente, realidades que no se atienden en lo cotidiano”.
Aluden a los programas de cultura y deporte que “tendrán que dejar de ser cuestiones testimoniales para interrelacionarse mucho más con los municipios y desarrollar alternativas genuinas para los rionegrinos”.
Acerca de la Justicia, la califican como “otro gran actor en este nuevo esquema de seguridad, siempre que entiendan que detrás de un expediente hay gente sufriendo. La Justicia penal puede garantizar los derechos individuales de los rionegrinos, pero también puede ponerse al frente de las causas para que no se caigan por errores procesales. La Justicia de familia puede adelantar soluciones a situaciones conflictivas”.
Añaden que “las estadísticas sirven para observar las desviaciones y las ineficiencias del sistema: de cada 100 causas judiciales, una sola llega a sentencia”, advirtiendo que “ese marco de impunidad que favorece a quienes delinquen, pero el Estado aún no ha tomado nota de ello”.