Los jueces Gastón Martín, Alejandro Pellizzón y Fernando Sánchez Freytes decidieron, de manera unánime, condenar a Antonio Colicheo a 24 años de prisión por el homicidio del trabajador judicial Javier Videla, ocurrido en General Roca. Durante la lectura de la pena, además, explicaron el por qué del monto y aseguraron que el acusado "mató por matar".
La audiencia se llevó a cabo este martes al mediodía en los tribunales roquenses y se transmitió a través de la plataforma Zoom. Allí, el Tribunal recordó que el sujeto se encuentra imputado por los delitos de portación ilegal y abuso de arma de guerra, en concurso real con homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
En este sentido remarcaron que, por estos hechos, la escala penal tiene como mínima legal 10 años y 8 meses de prisión, en tanto que el máximo es de 50 años. Finalmente, ellos llegaron al monto de 24 años y brindaron los fundamentos del por qué.
"Fue un matar por matar, sin motivación de ningún tipo. No sólo fue el daño directo a la víctima, sino la destrucción de la familia y las consecuencias graves en la salud de su madre", indicaron.
Y remarcaron el hecho de que Colicheo ocultó el cadáver y, en ningún momento durante todos los meses que duró la investigación, reveló la ubicación. "La dificultad que esto generó en la investigación del caso, el silencio que guardó sabiendo donde estaba el cadáver y el infierno vivido durante nueve meses generó un dolor innecesario", agregaron.
"Al menos encontrar el cuerpo y darle sepultura trabjo algo de paz a las vidas de sus familiares. Tanto la muerte de Javier como su desesperada búsqueda produjo un daño que abarcó a su familia y compañeros de trabajo, provocó una conmoción en toda la localidad de General Roca", aseveró el Tribunal.
A su vez aseguraron que el acusado "no tuvo la menor empatía de aminorar el dolor que su acción delictiva había causado". "Reconocer el crimen debe ser valorado positivamente, lo cierto es que él aceptó un juicio abreviado reconociendo su responsabilidad como parte de un acuerdo jurídico que lo favorecía (...) ya que la fiscalía venía acusándolo de un delito más grave. Colicheo no se ha arrepentido de sus actos", sentenciaron.
En cuanto a los atenuantes de la pena, el Tribunal valoró su juventud, que “tiene hábitos de trabajo”, su “difícil situación personal en cuanto a su infancia sin madre y una educación formal básica”, el “pronóstico de resocialización bueno” que indicó la psiquiatra forense, que tiene una familia y una pareja con un “proyecto de formalizar la unión” y que no tiene antecedentes penales computables.
Los jueces explicaron que, para definir el monto de la pena, siguieron los parámetros fijados por el Superior Tribunal de Justicia. Así debieron “considerar las circunstancias personales, antecedentes, trabajo, educación, edad del condenado y partir desde el punto equidistante entre el mínimo y el máximo (de la escala penal aplicable), de ahí llegar a una pena en concreto, valorando las agravantes y atenuantes, tal como se ha hecho”.
Hacia el final de la lectura de la sentencia, y mientras el juez continuaba dando un cierre formal, Colicheo se levantó y se fue de la sala desde donde escuchó la audiencia, en el Establecimiento de Ejecución Penal N°1 de Viedma.