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Caso Miguez: piden prisión perpetua para los acusados

Aseguran que fueron por venganza y se equivocaron de persona.

Gustavo Arroyo

arroyog@lmneuquen.com.ar

En consonancia con lo que fue el proceso oral, la última audiencia por el crimen de Jonathan Miguez estuvo marcada por tediosas horas donde la parte acusadora buscó consolidar las sospechas sobre Raúl “el Ruso” Valdebenito y Juan “Tigrecito” Ancao, mientras que la defensa se concentró en debilitar los elementos incriminantes. Como lo anticipó LM Cipolletti, la fiscalía y la querella reclamaron prisión perpetua y los defensores, la absolución de culpa y cargo. La sentencia se conocerá luego de la feria judicial.

“Llevo cuatro años y tres meses soportando este proceso, se ha hecho muy largo. Lo que les quiero decir es que estoy convencida que estas personas mataron a mi hijo”, fue el contundente mensaje de Delma Cofré, la madre de Jonathan, quien tuvo la oportunidad de manifestarse durante la exposición de los alegatos. Sus palabras fueron dirigidas principalmente a los acusados, que prefirieron desviar su mirada en dirección al tribunal presidido por César Gutiérrez Elcaraz.

El mismo convencimiento de Cofré lo mostraron el fiscal Marcelo Gómez y el abogado querellante Iván Chelía, quienes se enfocaron en los testigos que pasaron durante casi una decena de audiencias. La jornada de ayer arrancó a las 14:30 y se extendió hasta pasadas las 20. En primer término, quedó cerrada la etapa de los testigos con las manifestaciones de una empleada de un centro infantil.

Luego y tras un cuarto intermedio, se procedió a la incorporación de prueba con algunos cruces verbales entre los defensores particulares Oscar Pandolfi y Marcelo Inaudi, y el fiscal Gómez.

A su turno, Chelía, acompañado por Cofré, hizo un repaso de los hechos y puntualizó que todo se derivó del robo a un taller del padre de Valdebenito. Las sospechas sobre ese ilícito recayeron en un joven que trabajó en el lugar y el hijo del mecánico, el Ruso, acompañado supuestamente por el Tigrecito, empezaron a buscarlo para hacer justicia por mano propia, indicó el querellante. “Lo confunden a Miguez, era de noche y tenían edades y características físicas similares, pensaban que tiraban contra el joven buscado”, remarcó Chelía, refiriéndose a la balacera mortal en las 1200.

Para la querella, los elementos que vinculan a Valdebenito y Ancao con el asesinato son contundentes y recordó los dichos de testigos sobre las motos que fueron observadas en el escenario de los hechos.

De manera coincidente, el fiscal Gómez hizo hincapié en los testimonios de personas cercanas a los acusados y valoró los múltiples indicios que se acumulan en la causa penal de miles de fojas. Entre otros aportes, rescató el de un menor, que habría recibido como regalo una moto de Ancao, un vehículo que fue visto el día del homicidio.

En el cierre, la defensa se ubicó en la vereda contraria y cuestionó la posición asumida por la parte acusadora. Asimismo, enfatizó la ausencia de prueba física que involucre en forma directa a Valdebenito y Ancao con el hecho.