El titular de la entidad, José Luis Bunter, alertó sobre las enormes dificultades que está enfrentando el sector mercantil cipoleño y destacó el riesgo de que se profundice la tendencia. Indicó que, ante el complicado panorama, los propietarios hacen esfuerzos para reducir el margen de ganancia, no perder clientes y sostener el personal.
Sin embargo, la realidad se torna más y más oscura. El dirigente Pascual Marrazzo fue muy crudo en su evaluación y en su opinión dijo que la actividad "está al borde del precipicio".
Manifestó que "basta con salir a la calle y mirar para darte cuenta de la gran cantidad de locales cerrados que hay en pleno centro. Te alarma lo que está ocurriendo. Con solo observar un poco, se te cae la realidad de encima".
Las cosas se han puesto tan cuesta arriba que la conducción de la CIC hace lo posible para atender las quejas, lamentaciones y críticas que lanzan los comerciantes por el momento que están pasando. "Hace poco me llegó un mensaje de un empresario en el que me decía: 'Hoy es el peor día de mi vida. No entró nadie al negocio'. Esto es terrible", indicó Marrazzo.
Para él mismo, como propietario de una firma que fabrica, comercializa y también repara autoelevadores, el actual es uno de los momentos más críticos desde que se dedica a la labor empresarial.
El último autoelevador que vendió fue el 9 de diciembre del año pasado. Es decir que en los cinco meses transcurridos no expendió ninguno de estos equipos. Hasta 2015, el promedio de ventas era de 2 por mes. En materia de reparaciones, también han bajado los pedidos y hay casos de clientes que no pueden retirar su maquinaria por no poder pagar.
"Esta es la crisis más impresionante de que tenga recuerdo. Y eso que me ha tocado vivir varias, como la de 'pasar el invierno' de Alsogaray. Me hace recordar lo que ocurría en la época de Martínez de Hoz, porque entonces también había gente que decía que hay que esperar, que la situación va a mejorar. Pero se fundieron todos", manifestó.