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Los alumnos de los establecimientos escolares rionegrinos de todos los niveles no pueden ingerir alimentos mientras se encuentren en la institución. La imposibilidad surge porque en todo momento, tanto en el aula como en los recreos, es obligatorio el uso del barbijo. La medida está incluida en el protocolo para contener el COVID establecido por el Ministerio de Salud, y que habilita el dictado de clases presenciales.
Sin embargo, la disposición puede ser revisada en el protocolo que cada escuela debe implementar sobre la base de sus particularidades, por lo que queda abierta la posibilidad de que los chicos coman algo si lo desean.
El tema tomó notoriedad en los últimos días por una comunicación del Consejo Escolar que recibió un grupo de padres, en la que se hace referencia a la prohibición.
Silvina Peltzer, coordinadora de ese organismo, destacó respecto a ese caso que la directora cumplió con el protocolo general de Salud, el cual prioriza la presencialidad bajo las “condiciones de seguridad sanitaria” que demanda la pandemia.
Destacó por ese motivo se solicita a las familias de los estudiantes del turno mañana, cuando más gana el apetito, que concurran con el desayuno ingerido.
Aclaró, no obstante, que son “recomendaciones”, pues luego cada establecimiento puede decidir seguirlas o no y lo fija entre sus propias pautas.
Y lo hace teniendo en cuanta sus características, como la cantidad de estudiantes de la matrícula, el número de personal o la dimensión edilicia.
Barbijo, alcohol y ventanas abiertas
Peltzer resaltó que los lineamientos de los protocolos permitieron este año el dictado de clases con la modalidad mixta.
“Por eso se habla de las burbujas y las semanas presenciales y virtuales que cada alumno tiene”, sostuvo. Además del barbijo, también deben tomar la temperatura en el ingreso y el rociado de alcohol en las manos, mochila y suela del calzado, la permanencia de ventanas abiertas para la aireación de las aulas y otros espacios cerrados.