En Cipolletti es una modalidad que se reitera en el tiempo y siempre se recuerda un “caso testigo”, que sirvió para reeducar al conjunto de alumnos de un establecimiento privado. Una alumna, menor de edad, quedó al descubierto luego de un llamado y el colegio quiso imponerle una suspensión. Pero tras dialogar con los padres, los directivos aceptaron que la alumna elabore un trabajo práctico sobre la labor de los Bomberos. Después, vino su presentación ante sus compañeros y un intercambio muy positivo con los integrantes del cuartel local. A partir de la actividad de la estudiante, el establecimiento al que concurría no registró falsas alarmas por supuestas bombas.