El año pasado el establecimiento estuvo en actividad pero el actual Ejecutivo municipal, luego de evaluar el estado del edificio, llegó a la conclusión de que no se podía utilizar por los riesgos que implicaba. Por eso, dispuso hacer una refacción que aún no ha terminado. Se estima que la matrícula en el lugar puede llegar, cuando funcione, a unos 30 chicos.
En tanto, en el barrio Puente Madera se dio el insólito hecho de que la pasada gestión de la comuna no pagó tres años consecutivos de provisión de zeppelines. En 2013, 2014 y 2015 no se abonó lo convenido a la empresa que hace los suministros y el gobierno actual se ha tenido que hacer cargo de la situación. La titular de Desarrollo Social y Familia, Marta Seguel, dijo que se procura resolver cuanto antes el inconveniente, lo que beneficiará a unos 50 pibes.