Como estaba previsto, ayer por la mañana se concretó el corte de los puentes que unen Neuquén capital con esta ciudad y se generó un gran caos en el tránsito. No faltaron los insultos de los transeúntes contra los piqueteros y las fuerzas de seguridad se limitaron a evitar que los automovilistas quedaran bloqueados.
La historia se volvió a repetir ayer y el fastidio fue el denominador común de los vecinos de gran parte del Alto Valle y Neuquén. Es que los puentes representan hoy el lugar por donde pasan miles de vehículos al día para dirigirse a empresas, comercios, instituciones educativas o centros de salud. Todo eso se vio impedido ayer entre las 10.30 y las 17, con una breve interrupción pasadas las 15, cuando los integrantes de la organización Barrios de Pie fue convocada por funcionarios neuquinos para dialogar y escuchar sus inquietudes. Finalmente, decidieron retirarse pero con la promesa de volver, debido a que, según su opinión, no recibieron respuestas concretas a sus reclamos de fuentes laborales.
“Queremos trabajar”, le gritaron los manifestantes a un joven ciclista cipoleño, que no ahorró insultos y hasta se detuvo para enfrentarlos. La situación no pasó a mayores y fue seguida de cerca por agentes policiales neuquinos. En concreto, se trató de uno de los tantos cruces entre personas que transitaban la zona de puentes.
No fueron más de medio centenar los manifestantes que al mediodía empezaron a cocinar un guiso. De manera inicial se había previsto que permanecerían hasta las 18 pero luego hubo un levantamiento de la medida porque el ministro de Seguridad de Neuquén, Gabriel Gastaminza, se puso en contacto con ellos. Alrededor de las 16 volvieron con el corte hasta algunos minutos después de las 17.