Por motivos que no fueron develados, esta persona terminó siendo expulsada del local nocturno por intermedio de los guardias de seguridad que allí trabajan.
El altercado -aseguran- comenzó en el interior del bar pero lo peor ocurrió minutos después, ya en la vía pública.
El joven, en completo estado de ebriedad, amenazaba a los transeúntes que pasaban por allí y tomó la extraña decisión de comenzar a golpear los autos estacionados en el lugar. En total fueron 7 los vehículos que sufrieron daños. En todos los casos perdieron por lo menos un espejo retrovisor, mientras que otros también sufrieron abolladuras en puertas y roturas de faros.
Efectivos de la Comisaría Cuarta, que se encuentra a sólo dos cuadras del lugar, acudieron rápidamente para tratar de disuadir al borrachín, quien haciendo caso omiso a las sugerencias continuó con su faena destructiva.
Pero poco más fue lo que pudo hacer, ya que fue reducido y los trasladaron inmediatamente a la unidad policial del centro cipoleño, donde ayer permanecía aún detenido. La causa que se inició en su contra es por daños reiterados.