Desde hace largo tiempo, por las constantes agresiones, los controles de Tránsito se hacen en conjunto con la Policía, por lo que casi todos los violentos o “pisteros” terminan tras las rejas.
La presencia de la fuerza pública y las multas no son suficientes para frenar la circulación de ebrios al volante, por lo que la comuna implementó más restricciones para los infractores. Además de perder provisoriamente su carnet, deben participar de un curso de concientización obligatorio y luego se les extiende una licencia provisoria, por un año, en el que no se perdonarán nuevas faltas.
La mano dura se fundamenta en la multiplicación de los casos de conductores alcoholizados, que va en alza. La decisión política sería acompañada por un refuerzo de los controles, que actualmente están diezmados por la brusca reducción de la planta de personal de Tránsito, que perdió la mitad de sus agentes en sólo un año.
Secuestros
El secretario de Fiscalización y Organización Interna de la comuna, Néstor Curcio, detalló a LU 19 que el control nocturno del jueves derivó en el secuestro de cinco autos y en seis multas a conductores borrachos. Algunos de los registros fueron de 2,12gr/l; 2,08, 1,58 y 0,70. Otro vehículo quedó secuestrado por falta de documentación.