No apresaron a ninguno de los agresores pero sí al menor, de 16 años, que luego fue entregado a sus padres. Tenía una tumbera y municiones.Hasta allí se acercaron los uniformados pero no encontraron a nadie, por lo que comenzaron a realizar recorridas por la zona, hasta que lograron divisar al adolescente, de apenas 16 años. Transitaba a pie por la calle Río Neuquén a la altura de Esquiú. El joven, en un principio, no opuso resistencia a que lo identificaran. Luego lo cachearon y constataron que entre sus prendas tenía oculta una tumbera.
Además del arma de fabricación casera se encontró en su poder un cartucho calibre 9 milímetros, envuelto en cinta aislante, y dos cartuchos de escopeta, uno calibre 12 mm y el otro de 22 mm.
Pero lo peor estaba por venir, por lo menos para los policías que intervinieron. Es que a los pocos minutos comenzaron a llegar al lugar amigos del delincuente que intentaron evitar la concreción del procedimiento agrediendo físicamente a los agentes.
20 fueron los violentos que agredieron a los policías para evitar una detención. El hecho ocurrió el domingo por la tarde en el barrio
1200 Viviendas. Un adolescente, de 16 años, había sido detenido en actitud sospechosa y se constató que llevaba un arma de fabricación casera.
Según informaron desde la Unidad 79, fueron alrededor de 20 las personas que intentaron liberar al chico a la fuerza, agrediendo a los efectivos con piedras y ladrillos. Un patrullero sufrió importantes destrozos.
Luego del violento episodio, el menor fue trasladado a la subcomisaría del barrio, donde se le dio intervención a Promoción Familiar y posteriormente fue entregado a sus progenitores.
Por la
batalla campal, ninguna persona resultó detenida. El único saldo fue el de varios policías heridos.