Las pasadas lluvias, que destruyeron las arterias de ripio y tierra de la ciudad, no perdonaron las vías que conducen al basural. Como resultado, a posteriori se tuvieron que sacar siete camiones que, en distintos momentos, fueron quedando atascados en medio del fango viscoso.
Hasta el fin de semana prácticamente no se pudo ingresar al vertedero público. En las afueras se acumularon grandes cantidades de residuos.
Ayer, la única forma de entrar al predio era a través de una calle ubicada al norte del emplazamiento, pero la circulación se hacía difícil y complicada. Por ello, se multiplicaban las tareas para seguir mejorando la traza y, sobre todo, para terminar de poner en condiciones el acceso habitual, el más roto de todos.
En la actualidad, el Municipio cuenta para el trabajo en el lugar con una pala cargadora alquilada al Ejército Argentino y con una máquina similar propiedad de la comuna. Una motoniveladora de la institución militar tuvo que ser sacada de servicio al estropearse su estructura.
El titular de Servicios Públicos, Jorge Ulovec, dijo que los operarios de su cartera están trabajando a triple turno para hacer frente a los inconvenientes que dejó la lluvia en toda la ciudad y a las complicaciones que siguen surgiendo, como la registrada en el vertedero público.
Si bien el recurso humano cumple con su labor, la falta de más maquinaria complica las metas de las mejoras que se buscan.
Un panorama más que desolador
Colapso tras colapso
Durante unos cuatro días estuvo impedido el acceso al basural por la intransitabilidad de los caminos. Una sola de las vías se había podido habilitar de nuevo hasta ayer.
Corrigiendo el desparramo
Los trabajadores del Municipio ya han podido quitar la basura desparramada en la zona de las inmediaciones pero la refacción de las calles de ingreso tardará un tiempo más.
En el interior todo cuesta
Por el camino norte se puede ingresar, pero adentro cada vez cuesta más alojar residuos.