{# #} {# #}
Una inolvidable gira por Estados Unidos y otra exitosa presentación en México dilataron un poco más la entrevista. Pero, entre show y show por distintas partes del mundo, Barbara Rita Fernández Medina siempre aclaró que “apenas tenga un ratico la organizamos” y este finde largo la encuentra finalmente en Cipolletti, donde esta talentosa cubana del staff oficial del mismísimo Ricardo Montaner se radicó hace casi 20 años.
Feriado lluvioso y frío. Se presta para descansar hasta más tarde pero tal como prometió, ella nos abre las puertas de su dulce hogar para la interesante charla. “Voy a tener cara de dormida”, bromea, con ese típico y particular tono de voz caribeño, antes de acceder a la sesión de fotos. Y, amante de la naturaleza (el frío y los cambios climáticos a los que se expone entre tantos viajes por otras latitudes la tienen a maltraer), lamenta que el reluciente césped del patio esté húmedo y le impida retratarse allí.
Más allá de que en el ambiente de la música regional es valorada y respetada, la idea era presentar en sociedad y conocer la peculiar historia de Barbie, quien se luce en el coro del famoso cantante internacional y con la flauta.
Ahora sí, cafecito de por medio, la nota con una suerte de embajadora de la ciudad en todo el planeta y al más alto nivel artístico.
-¿A qué edad llegaste a la Argentina y qué recuerdos tenés de tu infancia en Cuba?
-Viví en Cuba hasta los 24 años. Mi infancia allá fue maravillosa. Vivía en una casa colonial con mis abuelos y mis padres. Fui hija única pero tenía muchas amigas que eran como mis hermanas. Mis recuerdos de esa etapa son inolvidables. Fueron el inicio de todo lo que soy hoy. Mi país, lamentablemente, atraviesa una realidad difícil económicamente hablando pero siempre añoro volver año tras año a mis raíces.
-¿Y a Cipolletti cuándo y por qué viniste a establecerte?
-A la Argentina y en particular a Cipolletti me trajeron razones familiares. Estoy radicada aquí desde 2005 y la primera vez que arribe al país fue en 1996 a conocer a la familia de mi actual marido, Osvaldo -también del rubro de la música-. Luego nos fuimos a vivir a Europa hasta que regresamos y nos radicamos aquí.
-¿Qué te gusta de la zona y del país y que extrañas del tuyo?
-Argentina es un lugar maravilloso y me he sentido muy querida aquí: me encanta Cipolletti y la región. Esta tierra es mi segundo lugar en el corazón, me gusta su gente, su idiosincrasia, su historia, su música, su cocina. Y lo que más extraño es el verde de las plantas, el mar, la alegría del cubano, la comida y sus olores.
-¿Desde cuando estás en el staff oficial de Montaner, cómo es él y cuál es tu rol?
-Desde 2022 con Ricardo. Es un gran cantante con un legado muy vasto que ha marcado a generaciones y además de ser un profesional extraordinario, es una gran persona. En lo personal realizo los coros y toco la flauta. Algunos de sus temas en los shows en vivo los inicio yo con la flauta y en otros me sumo con el coro. A muchos de los integrantes del equipo los conozco desde siempre así que es algo doblemente especial. De hecho, cuando buscaban flautista pensaron que yo aún estaba en Bruselas pero me rastrearon y así me incorporé. Feliz.
-Los hijos de Ricardo, Mau y Ricky también han levantado vuelo propio. ¿Tenés trato con ellos, cómo son?
-Sí y al igual que su padre, además del potencial musical, tienen una humildad hermosa y por eso me alegra que triunfen.
Un mundo de sensaciones
-¿En qué escenarios importantes del mundo actuaste?
-Hemos tocado en escenarios soñados como París, Barcelona, Madrid, Valencia. En el maravilloso auditorio de Ciudad de México y en muchas de sus provincias. En Ecuador, Chile y este año se hizo una gira por muchas ciudades de USA: Miami, Orlando, Tampa, Los Angeles, Dallas, Chicago, Washington, Houston, Boston y Nueva York, entre otras. Y en muchas partes de Argentina.
-El ritmo de vida de los artistas es frenético y detrás debe haber una familia que apoye. ¿Cuánto le agradecés a tu pareja y a tu hijo el “aguante” desde Cipolletti?
-Son dos genios, me apoyan en todo. Gracias a ellos realmente puedo realizar estas giras maravillosas con total disfrute y también pensando en un progreso familiar. Los amo con todo mi corazón.
-Volviendo a tus inicios, ¿Cómo se despertó tu pasión por la música?
-Mi carrera empezó a los 9 años en Santa Clara, Cuba. Desde muy pequeña nació esta pasión. Me encantaba cantar y bailar en los actos de la escuela. Después empecé mi formación en la escuela de Arte de Santa Clara. Luego en La Habana y seguidamente en el año 1999 me fui a estudiar al Conservatorio Real de Bruselas.
-Si tuvieras que elegir un momento o anécdota en los viajes o shows, ¿con cuál te quedás?
-Un momento muy emocionante para mí fue tocar en Radio City en Nueva York, uno de los escenarios más importantes de allá y donde mi mamá cuando era joven viajó a esa ciudad, fue uno de los primeros lugares que visitó y guardaba esa experiencia con mucho amor, la cuál me repetía continuamente y después haber llegado a esa ciudad y tocar ahí es como haber estado con mi madre viendo el concierto. Concierto que dediqué desde la primera nota a la última a ella, que falleció en 2008.
-¿Algún sueño por cumplir?
-Ya estoy cumpliendo el sueño de mi vida, viviendo de lo que me gusta hacer y más amo. Cualquier propuesta musical, aún en sus inicios, ya es un manantial de posibilidades. Estoy abierta a cualquier oportunidad, siempre enriquecen el camino para seguirlo. Pero, reitero, estoy viviendo un hermoso sueño. Y feliz de regresar tras cada viaje a esta encantadora ciudad que me dio tanto y abrazar a mis seres queridos.
Una historia ¡Bárbara!