Un joven de Allen fue autorizado judicialmente a salir de su casa dos horas por día para realizar caminatas al aire libre. Esta actividad forma parte de su tratamiento terapéutico. Se trata de un hombre con discapacidad, a quien el encierro por la cuarentena puede provocarle graves perjuicios a su salud. Las salidas, acompañado siempre por un familiar o por su acompañante terapéutico, forman parte de su rutina de tratamiento, “por ende, limitar esta actividad sería tan lesivo para él como la interrupción de un tratamiento farmacológico”, analizó la jueza roquense Moira Revsin.
La decisión fue tomada por la responsable del Juzgado de Familia tras la intervención de la defensora pública de Allen, Cecilia Evangelista, quien se encargó de impulsar una presentación por correo electrónico. Inmediatamente se gestionaron los informes y se verificó la necesidad de mantener las caminatas diarias.
La defensora oficial pidió una autorización de salidas de dos horas, respetando siempre un mismo horario y un recorrido similar, con el compromiso “de no mantener ningún tipo de contacto personal a menos de dos metros de distancia”. Argumentó que las salidas “exceden el marco de la recreación y son parte de un tratamiento de salud que él tiene indicado, y que cuida y ayuda a mejorar no solo su salud física sino también su salud mental, ambas afectadas por problemáticas complejas que requieren un constante control profesional”.
La jueza, por su parte, concluyó que el joven está “en desventaja frente a otras personas a quienes se las habilita a salir”.
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