Por caso, el docente Walter Ronchewich, a cargo de la Escuela 221, contó a LM Cipolletti que estuvo presente hasta las 21:20 del domingo y no mandaron a nadie a limpiar la escuela, por lo que ayer comenzaron con las instalaciones sucias. Eran las 11:30 y los dos porteros del turno mañana seguían sacando mugre.
Consideró que si hubiese venido gente a trabajar al cierre del comicio, no habrían tenido tantos problemas, y aunque no estaban en condiciones de iniciar así las clases, afirmó que suspenderlas tornaba más complicado el escenario.
En la Escuela 33 tampoco hubo cuadrillas y si llegaron a las 9 fue con los porteros y una limpieza básica, a fin de que los chicos no tuvieran que volverse a sus casas. “Con la escuela abierta y tránsito de personas todo el día, había mucha ceniza”, indicó María Teresa Reyes, su directora.
Algo similar ocurrió en la 192, donde el personal que decidió trabajar al cierre de la jornada electoral se tomará un día compensatorio.
En tanto, en la 199 directamente no hubo clases durante la mañana. “Todo quedó hecho un desastre. Había mucha mugre y no llegábamos con la limpieza. Somos dos nada más”, contó Laura, una de las porteras.
En el CEM 5 también hubo problemas con las cenizas y arreglaron con los porteros para dejar en condiciones el establecimiento. Y desde la primaria 258 se informó que la institución estuvo “impecable”, aunque muchos niños no concurrieron.
“Un 20 por ciento menos”, dijo Amanda Barbini, su vicedirectora, quien relacionó las ausencias con los desbarajustes que genera en el entorno familiar, correr el inicio de clases una hora más tarde que lo habitual. “Son cambios que no están aceitados para la vida cotidiana”, advirtió.
También fue marcado el ausentismo en algunos cursos del Colegio Belgrano. Ana, la secretaria del establecimiento, comentó que en uno solo había seis chicos. Y en la 33, su directora María Teresa Reyes calculó que un 50 por ciento de los estudiantes no concurrió al establecimiento.