El ingreso de carne en forma ilegal a la provincia se ha convertido en un negocio rentable, ya que los intentos son permanentes y los traficantes agudizan cada vez más el ingenio para seguir abasteciendo de asado proveniente de La Pampa al mercado regional. Ayer la Policía descubrió más de tres toneladas de costillares ocultos en los compartimientos de un camión cisterna.
Según detallaron fuentes de la Regional Quinta, el conductor del vehículo se puso “muy nervioso, demasiado”, cuando fue obligado a detenerse en un puesto de control. Seguramente, el hombre apostaba a no generar ninguna sospecha ya que los tanques del camión no permitían ver el interior de la carga. Solo se observaba la leyenda “agua potable”.
Al notar la inquietud del chofer, los policías le pidieron la documentación del rodado y se decidió revisar la carga. Al destapar los contenedores se sorprendieron con la aparición de 3.200 kilos de costillares embolsados para ser distribuidos.
La mercadería no poseía certificación de procedencia y, obviamente, tampoco era trasladada en las condiciones adecuadas para su comercialización. Se presume que el camionero había logrado evadir los controles para sortear la prohibición de ingresar carne vacuna con hueso al sur del Río Colorado. La Policía dio intervención a técnicos del Senasa, quienes secuestraron el cargamento. El conductor del rodado, un neuquino mayor de edad, fue demorado y notificado de las actuaciones policiales.
Venta ilegal
Los continuos decomisos de cientos de kilos de carne o achuras hace presumir a las autoridades que en las ciudades de destino, Cipolletti y Neuquén, hay carnicerías que compran la carne ilegal a menor precio que el asado sin hueso. Sin embargo, hasta ahora no se logró establecer los lugares de expendio.
En la región se puede vender carne de La Pampa o Buenos Aires con hueso, pero envasada al vacío, lo que la encarece. A la que se le remueven las partes óseas es imposible identificarla.
El corrimiento de la barrera sanitaria para lograr la eliminación de la vacuna contra la afstosa fue el punto de inicio de la venta de productos ilegales. Las autoridades provinciales destacan el resultado de la medida, porque se incrementó la comercialización de productos rionegrinos, aunque se reconoce el alto peligro que genera el creciente tráfico de asado y achuras.