Según indicó la directora municipal de Promoción Comunitaria, Inés Moyano, los niños estuvieron en su domicilio en el verano y le sustrajeron la cartera. "Los chicos ingresaron a casa porque con mi marido les compramos rifas. El cartón tiene un valor de 20 pesos y sorteaban un costillar. Una vez dentro de casa, uno de los chicos me sustrajo la cartera", explicó la funcionaria.
Agregó que horas más tarde encontraron los documentos robados en una plaza cercana por lo que no realizó la denuncia policial. Ayer la encargada de Promoción recibió un llamado telefónico para advertirle que los niños seguían vendiendo las rifas, pero que además utilizaban su sello del Municipio para dar credibilidad al papel trucho.
"Tenemos a la familia identificada, y serían gitanos. Estamos preparando una intervención social ya que los nenes son muy chiquitos y el problema no se soluciona con la fuerza policial en estos casos", declaró Moyano. Cuestionó también que seguramente detrás de los pequeños hay mayores que están coordinando el delito.
Según trascendió, los jovencitos vendieron las rifas truchas en barrios del norte de la ciudad, entre los que se identificaron las 1200 viviendas, las 300 e Hidronor. Desde el Municipio pidieron a la comunidad denunciar la visita de los menores y no dejarlos entrar a sus casas.
Un viaje soñado, la excusa perfecta
Los pequeños estafadores gitanos vendían la rifa para solventar el viaje de un equipo de fútbol de las inferiores de San Martín a un torneo, en otra provincia o país según el caso. Las ganas de colaborar con los pequeños deportistas y un club siempre vinculado a la comunidad, como San Martín, hicieron que muchos vecinos compraran la falsa rifa. Hasta que uno de los vecinos visitados se contactó con el Municipio y descubrió la mentira.