El gobierno rionegrino dio marcha atrás en su postura original y rechazó la instalación de una planta de energía nuclear en la provincia. La decisión generó malestar en Nación, amenazas de “consecuencias” y chicanas políticas en el debate de la ley que garantiza que no se podrán instalar usinas en la Provincia. El rechazo era generalizado y los votos estaban asegurados, aunque el oficialismo peleó por garantizar el trabajo del Invap y lo logró por una mayoría acotada, algo que ayer se celebró desde sectores muy diversos.
El gremio ATE festejó que la ley de prohibición contempla un paraguas legal para las usinas que se desarrollan en la sede de la empresa estatal Invap en Bariloche. “La redacción de la norma y el articulado finalmente aprobado en la Legislatura parece a medida de los debates que nos dimos estos meses los estatales. Para nosotros es un acierto la excepción planteada por el artículo segundo, ya que el esfuerzo de nuestros técnicos y científicos a lo largo de la historia no podían quedar truncos”, manifestó el sindicato que conduce Rodolfo Aguiar.
Ese artículo generó controversias el viernes, cuando se votó en la Legislatura. El Frente para la Victoria aprobó la ley en general, pero rechazó la excepción que protege la tecnología nuclear desarrollada por la prestigiosa empresa rionegrina. La votación del artículo especial terminó 28-17.
El gremio destacó que la ley “logró poner freno a uno de los mayores intentos de colonización moderna y a un negociado de magnitud inconmensurable que implicaba el crecimiento del endeudamiento externo en más de 7000 millones de dólares”.
En el comunicado de ATE se mencionó, además, que la norma que veta la centrales nucleares “pasará a la historia como la ley del pueblo, ya que es fruto exclusivamente de la movilización de los trabajadores y de toda la ciudadanía” para demostrar el descontento con el proyecto que impulsa el gobierno nacional.
Prohibición
Qué dice la inédita ley rionegrina
No a las usinas. Río Negro fue la primera provincia en prohibir la instalación de usinas de energía nuclear en su territorio.
El Invap, a salvo. El segundo artículo garantiza el funcionamiento del Invap y el desarrollo de los proyectos nucleares del organismo.