Uno de esos descendientes nos contó que en los archivos de la Asociación Española de la ciudad cipoleña se encuentra una revista que ilustra el Cipolletti de los primeros años del siglo XX. Y allí nos trasladamos a rescatar tan rica historia.
La historia de la Asociación Española de Socorros Mutuos y Cultural de Cipolletti: comenzaba el siglo XX, la llegada del ferrocarril a la Confluencia y la construcción de un canal de riego permitían el surgimiento, en la margen izquierda del río Neuquén, de una colonia frutícola denominada Lucinda. Inmigrantes españoles, entre otros, iniciaban las tareas frutícolas que en poco tiempo darían al lugar el desarrollo de la fruticultura intensiva. En 1903, se fundó Cipolletti.
Para 1920 la superficie cultivada se había incrementado notablemente y el pueblo adquiría mayores dimensiones e importancia. La sociedad local, compuesta en su mayoría por inmigrantes y sus hijos, requería nuevas necesidades sociales y culturales. Se pudo consignar que, en el siglo XIX, los españoles que arribaron a la Argentina buscando mejores condiciones laborales y de vida desarrollaban una intensa vida asociativa de ayuda mutua.
Siguiendo esa iniciativa, el 12 de diciembre de 1920 se reunió en Cipolletti un grupo de españoles decididos a crear una “sociedad de Socorros Mutuos” similar a las existentes en el país. Diez años más tarde, una asamblea aprobaba los estatutos y elegía por votación al primer consejo directivo de la Asociación Española de Socorros Mutuos y Cultural de Cipolletti, estableciéndose entre sus fines “socorrer a los socios en caso de enfermedad y sus consecuencias”.
Se reunieron en los primeros tiempos en el restaurante Español de Ramón Chao, uno de los socios, el Consejo Directivo de la Asociación planificaba numerosas actividades culturales y recreativas con importante afluencia de público que generaban recursos: estos, luego de asistir a los socios en las cuestiones que planteaba el estatuto, permitieron alquilar el salón de Enrique Castro para la realización de las asambleas. Tiempo después, en 1926, escrituraron los lotes de la manzana 57, frente a la plaza San Martín, futura sede del edificio social.
En 1930 comenzó la construcción del mencionado inmueble. Desde entonces la sede fue utilizada con diversos fines sociales. En 1941 se construyó un amplio espacio al aire libre: el Prado Español, sitio que sirvió de paseo y recreación, fue inaugurado al año siguiente. En las décadas del 40 y 50 se ampliaron la sede social y el Prado Español, y se construyó un salón de fiestas. Luego de épocas difíciles en la vida de la entidad y del país, esta se ha visto revitalizada en la última década: emprendió una importante remodelación y ampliación de las instalaciones y se planea en un futuro poder brindar a los asociados y población un espacio verde con fines recreativos.
A partir de 2003 la institución forma parte de la Red de Centros Colaboradores para atender la demanda de planes asistenciales por parte de los españoles radicados en la zona, que funcionó hasta 2013 aproximadamente. Las actividades que se fueron dictando a lo largo de estos años y la actualidad son danzas clásicas, españolas, flamenco, tango, salsa, yoga, escuela de modelos, coro para la tercera edad, tai chi chuan, taekwondo, árabe y charlas de metafísica.
Resumimos el relato del Libro de los Primeros Años, provisto por un descendiente de españoles. Una narración que se inicia un tanto poética para fijar el lugar de asentamiento del poblado en sus primeros años. “Allí donde el río Negro pierde su nombre (por razón de descubrimiento el nombre de los ríos empieza donde este acaba), allí donde los ríos Neuquén y Limay forman el suyo, como guardián de estas tres rutas de penetración hacia el E- NO y SE, se encuentra Cipolletti.
“Es un día gris y obscuro del mes de diciembre de 1912. En la estación de Cipolletti esperan tres personas la llegada de este vehículo semanal, único que une a este desierto con el mundo poblado. Del tren han descendido cinco personas. Dos de ellas, hombres de mediana edad, han mirado a todas partes y preguntado al jefe de estación:
“—¿Dónde está el pueblo? —Es eso— le contesta, señalando un vagón del ferrocarril, que sin ruedas y a una orilla de la vía, sirve de vivienda: a un edificio de ladrillos, ocre y sin revocar y otras pocas casas y ranchos de variados materiales: ladrillos, adobes, ramas recubiertas de barro, chapas, totora, etc. —¡Esto es un desierto ¡susurró.
“Los otros tres viajeros son una mujer como de unos treinta años, una niña de diez y un niño de siete. Todos tienen cara de dolorosa sorpresa y cansancio; sus trajes vienen llenos de polvo del largo viaje. Al descender del tren un viento huracanado, que barre todo el Valle, desde hace dos días de Oeste a Este, les ciega arrastrando paquetes y haciéndoles casi caer.
“—¡Papá! —sollozan los tres en un solo grito y se abrazan a un hombre joven y robusto que allí les espera. Los cuatro se unen y en un haz fuerte pueden sostenerse contra el viento.
“Él es un residente español desde hace varios años. Los otros tres son su esposa e hijos, que le traen a estas soledades aroma y visión de la patria lejana.
“Tienen que atravesar las diseminadas casas que forman el pueblo. El polvo a duras penas les permite ver un negocio con paredes de barro que arroja a la calle por desvencijada puerta y agujero que sirve de ventanal, el humo que no pudo salir por la chimenea. Un almacén con heterogéneos artículos. Un edificio de adobe derruido y abandonado: sus dueños son duda cansárnosle de luchar, varias otras casas y ranchos de variados aspectos.
“Las calles, sin aceras, son intransitables. Llenas de arena en unas partes y de barro en otras, donde los pies se hunden e imposibilitan la marcha. La arena remolinea, y arrastrada por el viento se amontona sobre las paredes de las casas y amenaza sepultarlas. Forma médanos, dunas que obstruyen la vereda.
“—¡A dónde hemos venido! —suspira la esposa— ¡Menos mal que te tenemos a ti! —y mira amoroso a su marido.
“La hija, mirando a su madre, le pregunta: ¿Mamá la casa de papá es así? —No sé hijita —le contesta.
“—Yo no quiero vivir aquí! —y la niña vuelve a sollozar.
“El hijo de la mano de su padre marcha orgulloso. En la intuición infantil hay cobrado ánimos y ya nadie teme. Va con su padre, a quien ve por vez primera, se puede decir, pues tenía pocos meses cuando su progenitor vino a “la América”.
“Las pocas casas que formaban el pueblo estaban cerca de la estación. Se han separado de esta unos 300 metros y ya …solo hay tierra árida, arena y yuyo. De cuando en cuando, muy a lo lejos, algunos árboles frutales plantados y cuidados sin la técnica requerida: algunos viñedos que ya dicen lo que puede esperarse de estas tierras cuando el hombre empuñe el pico para desmontarlas, el rastrón para nivelarlas y el arado que abra el surco en el que germinará la simiente que, regada con el agua del Neuquén, será generosa y retribuirá con creces los afanes del que la plantó.
“Nuestros personajes siguen su camino. La marcha es dolorosa y cansados, sobre una carreta volcada, que abandonada quedó en la huella, medio sepultada por la arena y con el astil mirando al cielo, descansan. Reanudada la marcha y caminando por angostos senderos llegan frente a una casita compuesta por dos habitaciones, una cocina y un dormitorio. El padre les dice satisfecho: ¡Esta es nuestra casa, hijos! La madre mira amorosamente a su esposo y en un arranque de alegría lo estrecha contra su corazón y exclama: Qué feliz y orgullosa me siento de ti”.
Cipolletti al finalizar 1945
“Han pasado veinticinco años. Cipolletti, con sus chacras es una verde esmeralda que lleva en su centro incrustado como florón un brillante: el pueblo, que lanza irisaciones rojas, blancas, azules y verdes.
“Al viejo almacén lo han sustituido cientos de modernos comercios, abarrotados de géneros a las últimas modas, elegantes farmacias, salones fotográficos, material de radio, garajes, acogedores bares y hoteles que mataron al boliche.
“Las casas de barro fueron suplantadas por modernos chalets de bonitos y variados estilos. En las calles de Cipolletti, hoy, es todo movimiento: vehículos de toda clase, camiones cargados de mercancías, ómnibus repletos de viajeros, viandantes que de compras o al trabajo marchan.
“Llega la noche, las calles, antaño obscuras, se llenan de luz. Los escaparates entre luminosidades lanzan a la calle tentaciones para el comprador. También esta noche el viento barre el Valle; pero el trabajo del hombre le ha cortado las uñas, ya no daña, ya no arrastra toda la arena y polvo cegador.
“¡Loor al chacarero, al fruticultor! Todos han luchado, comerciantes e industriales; pero es el chacarero quien con su lucha titánica transformó un desierto en un vergel e hizo de ingentes yuyales, ricas pomaradas y pensiles deliciosos, orgullo de la República Argentina y envidia del mundo entero: ¡Las chacras del Alto Valle de Río Negro!
“Es un tranquilo rincón del pueblo que invita a meditar. Importantes edificios de Cipolletti están situados alrededor de una plaza que recuerda a San Martín. «El pueblo de Cipolletti al gran Capitán de los Andes» reza la placa de su monumento.
“Un amplio edificio de líneas modernas con sabor clásico alberga la Asociación Española de Socorros Mutuos, sociedad benéfica de socorro y ayuda social. Y al cine teatro Español, con cabida para 800 personas, que es uno de los cinematógrafos mejor realizados del Valle.
“A su izquierda, por una elegante puerta estilo andaluz: se encuentra el regio Prado Español, que es con el Cine Teatro los dos mejores lugares de sana moral y expansión espiritual de Cipolletti.
“El matrimonio tiene en la cara la satisfacción del deber cumplido, la sonrisa del vencedor; pero en sus cabezas cayó copiosa nevada. Varios niños los rodean, uno de ellos dirigiéndose al antiguo inmigrante le dice: Abuelito querido, cuéntame un cuento. Y cuando él, amoroso, va a empezar, una niña rubia como la mies le interrumpe: ¿ Pasó en España?
“—No querida, esto que voy a contaros pasó en la Argentina. —Todos le rodean y les cuenta la historia de su vida, una historia que parece cuento, de luchas, privaciones, dolores al principio; alegrías, satisfacciones luego.
“Ya va terminando y dice: Somos parte de la acogedora Argentina “La tierra de Todos”.
“¡Oh, gran pueblo argentino salud! ¡A ti, España, creadora de grandes y nobles pueblos, honor y gloria!
Broche de Oro
La celebración de las Bodas de Plata
Demos paso en este tema a los cronistas, y dejemos que hable la gran revista Ibero Americana”, por medio de la delicada pluma de su director, el ilustre escritor Antonio Crespi Valls, que fue testigo presencial de nuestra fiesta. Dice así:
Una hermosa fiesta española en Cipolletti. Las bodas de plata de la Asociación Española.
La Comisión directiva:
Presidente: Don Baldomero Criado. Vicepresidente: Don Melchor González. Secretario: Don Paulino Diez González. Pro Secretario: Don Ángel Montero. Tesorero: Don Jacinto Urcola.
Vocales: Don Juan López Vargas, don Estanislao Manso, don Pedro Navarro, don Manuel Mantecón, don Guillermo Padin, don Luis Nadal.
Programa de actos
Noviembre 16
Misa solemne en la iglesia parroquial, ofrecida por el reverendo Francisco Vidal, en sufragio de las almas de los socios fallecidos.
Descubrimiento, en la Casa Social, de una placa recordatoria a los fundadores. Entrega de una medalla de oro al actual presidente de la comisión directiva, don Baldomero Criado, que ha formado parte 25 años consecutivos de la comisión.
Comida campestre en el Parque Rosauer.
Romerías en el Prado Español los días 22, 23, 24, 25, 29, 30 y 31 de diciembre y 1, 5, y 6 de enero de 1940.
En la actualidad la comisión directiva que lleva a cargo el funcionamiento de la institución es:
Presidente: Nelba Raquel Sánchez. Vicepresidente: Jorge Pedro Heck. Secretario: Karina Arzola. Prosecretario: Pascual Marrazzo. Tesorero: Guillermo García Henkel. Pro tesorero: Enrique Salerno. Vocales titulares: Walter David Giménez, Aurora Izquierdo, Graciela Liliana Herrero, Horacio Oscar Sosa, Graciela Ma. Iacopini, María Cristina Taladriz. Vocales suplentes: Néstor Fabián Cardoso, Vanina Yaneth Contreras, Karina Mara González. Órgano de Fiscalización Titulares: María Jesús Méndez, María Alejandra Alonso, Sebastián R. Villar. Órgano de Fiscalización Suplentes: José Miguel González.
Para el español de origen o con doble nacionalidad o quien necesite, se brinda sin cargo asesoramiento sobre trámites, añoranza, raíces, becas etc., todo dentro del marco de “Centro Colaborador de la Embajada de España”. Se mantiene la beca de una asociada para la escuela de danzas de la profesora Silvia Seisdedos. En la actualidad dictan sus clases las siguientes actividades: baile clásico y español, árabe, taichí y chi kung, yoga, taekwondo y charlas de metafísica. También apadrinan la escuela N° 191 Miguel de Unamuno de Sargento Vidal, con la que se colabora proveyéndolas con diplomas para la promesa a la bandera, presentes a los abanderados etc.
La asociación acompaña cediendo sin cargo el salón de PB a Instituciones como: cooperadora del hospital Dr. Pedro Moguillansky, instituto Ruca Suyai, Centro Jubilado Docente etc., para los eventos que realizan para recaudar fondos, con la compra de bonos a la escuela especial. En 2017 la municipalidad de Cipolletti cedió a la institución un predio ubicado en la Isla Jordán, al que se le realizó el cierre perimetral, se le colocó un portón de acceso, movimiento de suelo para nivelar, presentación de proyecto etc. Se espera que pronto se pueda avanzar en la construcción de lo planeado para poder ofrecer al asociado un espacio de recreación como así también al ciudadano que desee ingresar.
Enorme esfuerzo de pioneros que, unidos por fraternidad, raza, costumbres pusieron su trabajo y esfuerzo en pos de ayudar a sus compatriotas en la no siempre fácil tarea de radicarse en otro país, o en este caso, en nuestra querida ciudad cipoleña.