En el caso de los testigos, confirmaron varios dichos del acusado y reiteraron que mantenían un vínculo cargado de reproches, insultos y peleas a golpes. Uno de los aportes más destacados fue brindado por una de las hermanas de la víctima, que recordó la educación estricta que recibieron de parte del padre y, a la vez, las agresiones de las que era objeto su hermano.
El tribunal, integrado por los jueces Julio Sueldo, Alejandra Berenguer y Santiago Márquez Gauna, escuchó a los testigos y fijó una segunda audiencia para la presente jornada, con la citación de ocho testigos. La fiscalía está a cargo de Gustavo Herrera y Domínguez tiene la asistencia del defensor oficial Juan Pablo Piombo.
Domínguez enfrenta una acusación por homicidio agravado por el vínculo, un delito que contempla penas de prisión perpetua. Desde que ocurrió el hecho, el 1 de enero de 2015, permanece en prisión, más allá de los reclamos de excarcelación interpuestos por la defensa.
Ante una de las últimas solicitudes, el Superior Tribunal de Justicia de la provincia se expidió en forma negativa debido a "la imposibilidad de descartar el peligro cierto de que los testigos sean presionados o amedrentados en caso de disponerse la libertad del imputado, ya que todavía no se ha formalizado el juicio oral y público pertinente".
El
crimen de Domínguez se dio en plena vía pública, cuando se encontró con su padre. En primer término, cruzaron algunos insultos. El violento incidente tuvo lugar en el cruce de las calles Esquiú y Alberdi y terminó de la peor manera cuando el acusado extrajo un cuchillo de 30 centímetros de largo y le asestó a su hijo una feroz puñalada en el pecho.
La víctima fue trasladada al hospital local pero los médicos poco pudieron hacer y murió producto de la delicada herida.