Una anciana de 87 años fue brutalmente asesinada en su vivienda del barrio Santa Clara. Los principales sospechosos del crimen son su hijo y un inquilino, ambos detenidos.
La mujer, Lucinda del Carmen Gutiérrez, apareció muerta en su dormitorio. La encontró a primera hora de la mañana de ayer la chica que la cuidaba, quien avisó rápidamente a un hijo de la difunta que vive en Neuquén y a la Policía.
El hecho generó estupor entre los vecinos, quienes conocían a la víctima como doña Mori, por su apellido de casada. “No lo puedo creer, nos criamos juntas”, dijo una compungida abuela con las mejillas regadas de lágrimas mientras observaba el operativo policial.
“Me llamó la chica que la cuidaba y me dijo que estaba caída en la habitación. La mataron para robarle, porque estaba abierto y revuelto el lugar donde guardaba la plata”. Juan Alberto Mori Hijo de la víctima y gemelo de uno de los sospechosos
Según las primeras informaciones, Lucinda había cobrado su jubilación hace unos días y ese dinero no estaba en la vivienda. Por lo que una de las hipótesis de la investigación va en esa dirección, que el crimen puede haberse cometido con fin de robo.
Los detenidos son el hijo de la víctima, Pedro Juan Mori, alias “Coco”, que se dedica a la albañilería, y el inquilino Roberto Carlos “Chucky” Pacheco, quien tiene antecedentes de robo. Se cree que ambos estuvieron en la escena del crimen cuando se produjo y que por lo menos Coco estaba borracho.
En la vivienda, ubicada en Sargento Cabral al 1300, entre Chacabuco y Paso de los Libres, trabajó personal de Criminalística que levantó pruebas para tratar de esclarecer qué fue lo que pasó en ese lugar.
Juan Alberto Mori, otro hijo de la asesinada y hermano gemelo del detenido, contó que a él le avisó la mujer que cuidaba a su madre. “Me llamó la chica temprano y me dio que estaba caída en la habituación”, comentó el policía retirado.
“No lo puedo creer, pobre doña Mori, nos conocemos prácticamente de toda la vida. Me acuerdo cuando llegaron acá, porque ella vino de Loncupué”. Vecina Vive a una cuadra de distancia de la casa del crimen
Según él, se trató de un robo, aunque no quiso aventurar ninguna conjetura en cuanto a los autores del tremendo hecho. “En la parte donde guardaba la jubilación estaba abierto y todo tirado”, aseguró.
Respecto de la debilidad que su hermano tendría por las bebidas alcohólicas, dijo desconocerla, aunque la situación era ampliamente señalada en todo el barrio. Tampoco conocía a Chucky, el inquilino, quien la noche previa al crimen se había dejado ver en la calle mostrando un arma de fuego.
Estaba enferma
La mujer asesinada, en tanto, tenía diabetes y en los últimos tiempos había comenzado a requerir una ayuda cada vez más personalizada. Aseguran que en algunas ocasiones llegó incluso a defecar en su propia habitación, por no poder llegar al baño y no tener colaboración de nadie.
Denuncia
¿Se podría haber evitado el crimen?
Aparentemente el hijo de la víctima detenido por el crimen, Pedro “Coco” Mori, ya había sido denunciado por maltratar a su mamá. Sus propias hermanas lo habían hecho, cansadas de los insultos, las amenazas y los robos que el albañil concretaba contra su propia madre, generalmente en un evidente estado de ebriedad. Raúl, un hombre que vivió allí como inquilino hasta hace unos pocos meses, contó que las peleas eran cotidianas, pero que nunca vio que llegaran a la agresión física. De lo que sí da fe es de que el detenido le robaba el dinero de la jubilación y los alquileres constantemente. “La vieja tenía la plata guardada en un armario, y Coco le sacaba las bisagras y le robaba para tomar. Se compraba buenos vinos y tomaba con un inquilino, un flaco alto”, subrayó.
La fiscalía busca pruebas incriminatorias contra reloj
Entre hoy y mañana, los integrantes del Ministerio Público pedirán a la jueza Florencia Caruso una audiencia de formulación de cargos y los dos detenidos por el macabro crimen de la abuela Lucinda del Carmen Gutiérrez tendrán oportunidad de brindar su versión de los hechos.
Más allá de los tiempos estrictos que corren bajo el nuevo Código Procesal, se especula con que los fiscales agotarán los plazos para recolectar distintas pruebas útiles a la hora de reclamar la prisión preventiva y concretar la acusación.
Durante la jornada de ayer, autoridades judiciales y policiales trabajaron sin descanso y con mucho hermetismo. Quizás por el antecedente cercano de dos homicidios que permanecen impunes, el fiscal Marcelo Gómez eligió la prudencia y no dio precisiones sobre cómo fue asesinada la víctima ni tampoco los posibles motivos. Sólo se precisó en un escueto comunicado que “atento que la investigación se encuentra en las etapas iniciales, por el momento no se pueden dar a conocer las hipótesis sobre las cuales trabaja la fiscalía”.
De igual modo, trascendió que la mujer de 87 años habría sido asesinada a golpes y puñaladas. En este marco, anoche se esperaban los resultados de la autopsia realizada en el gabinete forense de General Roca.
En cuanto a los detenidos, se confirmó que se trata del hijo, de 60 años, y un inquilino. Ambos son los principales sospechosos del homicidio. En el caso del primero, enfrenta la situación más complicada debido a que el fiscal interviniente le atribuiría el delito de homicidio agravado por el vínculo, que contempla penas a perpetuidad.
Fuentes judiciales recalcaron que la fiscalía enfrenta su primer gran desafío en materia de trabajo bajo el “nuevo paradigma”, con tiempos que son muy escuetos y que le exigen conseguir pruebas determinantes para reclamar la prisión de los detenidos. Enfrente tienen una defensa muy entrenada y que ya les dio algunas lecciones de oralidad y presentación de pruebas.