El caso de un bebé de un año y medio que sufrió un accidente doméstico al quemarse con agua hirviendo fue la punta de lanza para armar en el hospital el primer banco de elementos para quemados.
La olla con agua hervida que se le cayó encima lesionó parte de su cabecita, pero principalmente uno de sus brazos. Los cirujanos que lo atendieron comprobaron que se le estaba formando un queloide en la comisura del codo, que empezaba a retraer su musculatura en una etapa vital para su crecimiento.
No se trata del caso judicializado del niño -de cinco años- también quemado, sino de otro bebé accidentado.
La iniciativa surgió a partir del caso de un bebé de un año y medio que sufrió quemaduras en un brazo por un accidente domésico con agua hirviendo.
Atenta a esta situación, intervino la cooperadora del hospital y juntó los fondos que se necesitaban para brindarle una mejor calidad de vida. “Ese queloide no le iba a permitir tener un crecimiento acorde a su cuerpo, y la única manera de evitarlo era comprar una manga semirrígida, recubierta con geles y espumas, que permite que siga creciendo y se vaya curando”, comentó la presidenta de la Cooperativa, Cristina Pardo.
No era fácil adquirir este elemento, que se confecciona a medida y se cotiza y se compra a precio dólar porque es importado. La cooperadora por sí sola no podía hacerlo, pero el intendente Aníbal Tortoriello, enterado del caso, apoyó la iniciativa y consiguieron así la manga que con suma urgencia se necesitaba y pusieron a disposición del bebé durante la semana pasada, según destacaron desde la institución.
“El puntapié inicial lo dimos con esta manga para este bebé de un año y medio, y a partir de ahí dijimos ‘por qué no empezar con un banco estable de elementos para quemados en el hospital”, comentó Pardo a LM Cipolletti.
La iniciativa es reciente y se está armando de a poco; en tanto hay médicos y enfermeros que se están capacitando para atender a quemados porque hace falta una especialidad de estas características en una zona potencialmente peligrosa por la actividad hidrocarburífera que atraviesa a toda la región valletana. “Por la zona en la que estamos, se necesita algo así”, dijo Pardo.
Lo interesante de la manga es que puede ser reutilizable. La Cooperadora ya se la prestó en comodato a la familia del paciente, por un tiempo prudencial de varios meses, hasta que su bracito requiera una de mayor su tamaño.
La Cooperadora ya tiene en mente el segundo elemento a adquirir (ver aparte) y luego irán comprando otros sin la necesidad de pacientes puntuales. “Sobre la marcha nos vamos proveyendo de otros elementos, todo lo que sea para niños y adultos quemados”, explicó Pardo.
El caso
Un bebé de un año y medio que sufrió una quemadura en su brazo presentó un queloide cerca del codo que impediría el normal crecimiento de la extremidad. Para eso se necesitaba utilizar una manga especial que se cotiza en dólares.
Aportes
La Cooperadora decidió utilizar fondos propios para comprar la manga, que permite que el brazo se cure correctamente sin afectar su desarrollo. Sin embargo, el dinero no alcanzaba y pudieron seguir adelante con ayuda del intendente Tortoriello.
Luego de iniciar el trámite para comprar la manga semirrígida para un bebé quemado, desde la Cooperadora del hospital se está gestionando la posibilidad de adquirir una manopla del mismo estilo, pero para una mujer que es paciente del hospital y también sufrió graves quemaduras en una mano.
“Estamos pidiendo que nos coticen esta manopla, para ver si podemos juntar los fondos y mejorar así su calidad de vida”, contó Pardo.