Casi 2.000 estudiantes de
escuelas rurales se quedaron sin su única forma de llegar a clases a principios de semana, cuando se interrumpió el servicio. La asistencia cayó hasta un 90%.
Casi 2.000 estudiantes de escuelas rurales se quedaron sin su única forma de llegar a clases a principios de semana, cuando se interrumpió el servicio. La asistencia cayó hasta un 90%.
"Supuestamente mañana van a terminar de pagar una parte y la semana que viene algo más para achicar la deuda. Cancelarla, todavía no", informó María Angélica Mancilla, titular de la empresa Mari Bunter.
En su caso, la deuda asciende a los 3 millones de pesos; y a la firma Alesiani, $1.200.000, de acuerdo a lo manifestado por sus titulares. Mancilla aclaró que, pese a la deuda, "pusimos nuestra mejor voluntad para salir a trabajar con una promesa".
El dinero que pudo recibir como parte del pago adeudado por el servicio que presta en diez escuelas cipoleñas sirvió para cancelar los aportes, aunque con mora, que la preocupaban.