Gustavo es un joven de 25 años en un cuerpo de un niño. Desde pequeño, padece el síndrome de west y la medicina tradicional poco pudo hacer para calmar sus convulsiones y evitar que se autoflagele o lastime a su familia. Hace un año, su médico le recetó el aceite de Charlotte’s web, que proviene del cannabis, pero la obra social no le dio cobertura.
Hoy, sus padres y el abogado que los representa, Federico Ambroggio, presentarán un recurso de amparo ante la Justicia Civil cipoleña, para que Gustavo pueda acceder por la vía legal y de manera gratuita al aceite que mejorará sustancialmente su salud y su calidad de vida.
El pedido también será acompañado por el diputado provincial Nicolás Rochas, quien en 2016 presentó un proyecto para que se incluya el aceite de cannabis en el vademécum de Salud Pública de Río Negro, para el tratamiento alternativo de la epilepsia y otras patologías que el ministerio crea conveniente.
A Gustavo “le anula prácticamente a cero las convulsiones y los ataques agresivos”, sostuvo ayer el letrado. Otra familia que pasa por una situación similar les facilitó alguna vez un frasco con aceite de cannabis medicinal y los resultados fueron sorprendentes.
Desde el entorno familiar de Gustavo comentaron que llegó a estar diez días sin convulsionar, cuando era frecuente que tuviese episodios cada 15 y 30 minutos. Además, dejó de pegarse contra una pared o presentar conductas agresivas contra terceros y, si tiene convulsiones, puede levantarse solo. Antes no lo podía hacer porque quedaba muy débil.
El síndrome de west le provoca ataques de epilepsia (refractaria), a los que se agrega otra patología. Gustavo, además, es autista; y aunque su familia también solicitó un acompañante terapéutico, porque el joven es discapacitado y no puede estar solo, la obra social Osecac tampoco le facilitó ese recurso.
Ambroggio contó que desde pequeño Gustavo se trata con fármacos de la medicina tradicional -anticonvulsivos y antipsicóticos- para calmar sus estados. El año pasado, su neurólogo constató que el suministro de estos medicamentos tenían escasa resonancia en su estado de salud, por lo que le recetó el aceite que se importa de Estado Unidos y cuenta con el aval científico (en el país no está aún regulada su producción).
“Vamos a presentar un recurso de amparo para que Osecac otorgue la cobertura de este aceite, en virtud de su derecho a la salud. Además, es discapacitado y, por lo tanto, debe tener una protección especial, de acuerdo al sistema jurídico actual”, fundamentó el letrado que representa la familia.
Advirtió, además, que la jurisprudencia provincial, en general, sostiene que el médico tratante de un paciente tiene la última palabra y a nivel nacional, hay antecedentes en La Plata y Córdoba, donde se obliga a la obra social a que cubra el aceite de cannabis que se requiere en casos similares.
“Vamos a presentar un recurso de amparo para que se le otorgue la cobertura en virtud de su derecho a la salud. Además, es discapacitado y debe tener protección especial”. Federico Ambroggio. Abogado de la familia de Gustavo