Aunque los comerciantes afirmaron que las ventas bajaron y en los locales habilitados se notaban fuertes subas de los precios, cuando el reloj marcó las 0 del viernes 25 las explosiones de cohetes y fuegos de artificio se multiplicaron en todos los barrios de la ciudad. Las mascotas son las que más lo sufren, aunque muchos niños pequeños o ancianos también la pasan mal hasta que se terminan los fogonazos, por eso los proteccionistas quieren que se sumen vecinos y organizaciones intermedias, anticipando una dura pelea con los comerciantes que todos los años venden miles de pesos en pirotecnia.