Pintaron y reacondicionaron sillas que tienen más de cien años de antigüedad. También contaron con la colaboración de padres de la institución.
A través de un proyecto institucional que se dio en llamar “Leer es arte”, alumnos de la Escuela 33 del barrio San Pablo recuperaron la biblioteca de la institución, que hoy es utilizada hasta en los recreos por una gran cantidad de chicos.
La iniciativa fue impulsada por las docentes Gabriela Migani y Dana Pastor, quienes le llevaron la propuesta a estudiantes de quinto grado, que inmediatamente pusieron manos a la obra.
Se trata de la primera institución educativa creada en la ciudad, con más 106 años de funcionamiento, y cuenta, entre su mobiliario, con antiguas sillas que llevan más de un siglo siendo utilizadas por distintas generaciones de niños.
Esos elementos, entre otros, fueron restaurados en esta oportunidad para cambiarle la cara a un sector de la primaria que había sido postergado y hoy se convirtió en el de mayor uso en el establecimiento.
Marilyn Martín, bibliotecaria de la escuela, contó que los alumnos se mostraron muy entusiasmados pintando y reparando bancos y mesas, mientras que también destacó la colaboración de padres y madres que trabajaron a la par, con el único objetivo de que sus hijos cuenten con un lugar apropiado para estudiar. Martín también valoró “el desinteresado aporte del empresario Aníbal Tortoriello, quien donó $1.500 que fueron invertidos en la compra de libros para renovar el material con el que se contaba”.
En el mismo salón también funciona una ludoteca que dispone de una interesante variedad de juegos educativos que son utilizados tanto en horarios de clases como en los momentos de recreación.
Parte del material con el que se cuenta actualmente se consiguió gracias al trabajo de la comunidad educativa, que realizó diversas compañas y ventas de comida cuyo fruto fue invertido de lleno en la biblioteca.
Recobró su función
Hasta el año pasado, explicaron, ese aula era “una especie de agujero negro que siempre estaba cerrado y hoy se convirtió en el corazón de la escuela”.
Desde la institución destacaron la importancia de promover la práctica de la lectura, como una actividad que les permite a los chicos estimular la imaginación y mejorar la ortografía y la redacción.
Martín, a su vez, remarcó que “la 33 tiene mucha vida, con diferentes actividades en las que siempre los chicos son los protagonistas”. Al respecto recordó el avistaje del espacio realizado de manera conjunta con la agrupación de Astrónomos Aficionados del Hemisferio Sur. También indicó que la última semana se organizó un evento para conmemorar el Día del Niño, con la actuación de un mago que deleitó a los pequeños.
Además, entre otras iniciativas, destacó las campañas solidarias que llevan a cabo, como la de recolección de tapitas plásticas para donar al Hospital Garrahan de Buenos Aires.