Con cuatro votos positivos, uno negativo y una abstención, se aprobó el presupuesto municipal para el 2017, que contempla la proyección de importantes obras pluviales pero otorga poca atención a programas de contención social.
El proyecto establece gastos por $873.881.381 para el próximo año. Según el oficialismo, representa un aumento de casi el 65% y el dinero será destinado, principalmente, a obra pública.
El concejal Diego Rudy consideró que este proyecto era, por mucho, superador respecto de las cuentas que encontraron al momento de asumir la gestión. Explicó que el mayor énfasis está puesto en las obras pluviales y recordó el amplio trabajo de limpieza de canales, lo que “evitó que las lluvias de octubre perjudicaran a la ciudad”.
En sentido opuesto, la concejal por el Frente para la Victoria, María Eugenia Villarroel, señaló: “Es un reflejo de identidad política neoliberal que se centra en el afuera y poco en la gente, y estoy convencida de que es un lineamiento nacional”. Advirtió que no hay partidas destinadas a continuar los programas de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia. Para la edil, se trata de una marcada ausencia del Estado que ya se está viendo en el aumento de comedores, merenderos y el colapso del hospital, dado que “muchos trabajadores perdieron sus obras sociales durante 2016”.
Por otra parte, la concejal señaló una “incongruencia” en el pliego presupuestario porque “el presupuesto no es funcional al organigrama porque no refleja la proyección de mensura o, siquiera, servicios básicos para Balsa Las Perlas”.