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Al CET 9 le faltaba espacio y ahora le coparon el gimnasio

Las instalaciones las ocupan el Municipio, una iglesia y un sereno.
Gran preocupación existe en el Centro de Educación Técnica N°9, ubicado al norte de Mengelle, por los serios inconvenientes que enfrenta para la utilización del gran gimnasio aledaño, que en el pasado era de uso exclusivo de la institución y que desde hace tiempo comparte en comodato con la Municipalidad. Como la comuna, a su vez, ha cedido parte de las dependencias a una iglesia evangélica, las condiciones para el aprendizaje resultan mucho más complicadas de lo que se pueda imaginar.
Pero el drama no termina ahí. El sereno del establecimiento, que tiene una casa en el predio escolar, tiene ocupada una de las dos entradas del edificio para prácticas deportivas, en la que regenta un taller particular para autos.
En los últimos días, las tensiones se han agudizado al compás de un agravamiento de la situación edilicia general del colegio y de los problemas del gimnasio. Hubo una reunión de las autoridades escolares con los padres para evaluar las dificultades. Con un agregado que echa más sombras de cara al futuro. Se trata de la necesidad de contar con más aulas y espacios físicos para los 15 talleres nuevos que deberán abrirse el año que viene.
En este caso, el requerimiento se vuelve imperioso como parte del proceso de transformación que vive el CET para responder a las pautas nacionales de la enseñanza técnica y a las dos orientaciones que dispondrán los alumnos en su cursado, como técnicos electricistas o como técnicos electromecánicos. Sin embargo, las definiciones para esta demanda todavía no están claras y el tiempo apremia.
La concejal Alejandra González tiene un hijo que estudia en la institución y, como tal, forma parte del Consejo de Convivencia. Durante la semana, ha participado de las reuniones en que se ha debatido lo que está ocurriendo y las preocupantes perspectivas para el futuro.
González tiene previsto concretar los trámites pertinentes en la comuna para determinar los alcances del acuerdo de mantenimiento que le permitió acceder al control parcial del gimnasio y para determinar cómo fue que una iglesia evangélica asumió el dominio de un sector de esta estructura. También procura esclarecer cuál son los derechos que realmente le competen al sereno y si puede seguir manteniendo cerrado uno de los accesos.
“Como una de las llaves de ingreso la tiene el sereno y la otra la gente de la iglesia, al colegio se le hace muy difícil el trabajo cotidiano. Por el convenio con el Municipio, los docentes y alumnos solamente pueden usar el gimnasio hasta las 5 de la tarde. Luego, queda a disposición de la comuna. Y otra cosa más. La única entrada disponible tiene la puerta abierta permanentemente. Al entrar una vez, había un fuerte olor a alcohol. Dicen incluso que hay personas que se irían a drogar”, enfatizó la concejal que denunció la situación.