De igual modo, los hermanos Montecino enfrentaron en los últimos años otras investigaciones y en el caso de Ruth se le había ofrecido la posibilidad de una suspensión del proceso a prueba por un delito menor.
La buena conducta puertas adentro de la cárcel y el pago de una donación fueron los principales motivos que tuvo presente el Tribunal Oral Federal para considerar extinguido el castigo.
El encargado de firmar la sentencia fue un ex funcionario judicial de Cipolletti, el actual camarista federal Alejandro Silva. Lo resuelto contó con el apoyo de la fiscal general Mónica Belenguer, quien puntualizó que "la nombrada Montecino cumplió con las reglas de conducta impuestas en la sentencia supra reseñada, entendiendo que el Tribunal Oral que dictó la misma se encontraría en condiciones legales de disponer la extinción de la acción penal y sobreseimiento correspondientes".
Los hermanos Montecino fueron condenados por el TOF neuquino, que demostró cómo manejaban el negocio de la droga en el Valle, valiéndose de lugares de acopio, personas que transportaban la sustancia o la suministraban a consumidores y minoristas, lo que les permitía no tener en su poder sustancia que los comprometa ante un posible allanamiento y disponer de distintas alternativas. De igual modo, una serie de allanamientos, escuchas y otras pruebas determinaron su condena.