Un grupo de jóvenes cipoleños no encontró mejor método de diversión que subirse a autos estacionados y abollarlos. Los vecinos, indignados, aseguraron que es una modalidad dañina para molestar a la comunidad.
"Fueron varios autos los perjudicados y, a ciencia cierta, son dos o tres muchachitos que se suben a los techos y los pisan causando abolladuras. Son muy rápidos. Ya lo hicieron varias veces", explicó enojado uno de los damnificados.
El último ataque, que puede parecer gracioso para los más chicos pero muy costoso y alarmante para los mayores, ocurrió en el barrio Brentana, en calle Dr. Quadrini entre Naciones Unidas y Alberdi.