“Nos aseguraron que la estaban desmantelando”, precisó una víctima del robo de una camioneta a este diario, que decidió publicar en el Facebook un número de teléfono y de esa manera recibió varios llamados anónimos. Entre otras precisiones, le remarcaron que un desarmadero funcionaba en calle Paraguay, bajo la fachada de un taller mecánico.
Frente a estas situaciones, llama la atención que los fiscales y jueces de turno no actúen de oficio ni avancen con las respectivas investigaciones. El último procedimiento de envergadura se concretó hace dos años pero la causa penal duerme en algún despacho.