Quienes decidieron guardar silencio fueron el mecánico Julio Fernández y Martín Melgarejo. Una postura distinta adoptó Juan Emiliano Rena, quien se ubicó en un lugar alejado del homicidio y aseguró que se encontraba cenando con un conocido. También precisó que no conocía la chacra donde se produjo el incidente.
Otro de los procesados que aceptó declarar fue Darío “el Gallito” Fernández, quien dijo desconocer de qué se lo acusaba.
En este marco, se produjo el descargo de los defensores, que no ahorraron cuestionamientos a la etapa instructoria y se encargaron de pedir la nulidad del proceso y las indagatorias.
Hubo coincidencias de los abogados particulares de Rena, Carlos Vaccaro, y el Gallito, Claudio Romero, quienes plantearon la violación de principios constitucionales y reclamaron la nulidad de la acusación en contra de sus defendidos. Solicitaron su inmediato sobreseimiento.
Por su parte, el defensor oficial Mario Nolivo, quien representa a Melgarejo, requirió que el tribunal se declare incompetente. Finalmente, Gerardo y Eves Tejeda también efectuaron varios reclamos.