El Barrio Obrero no estará urbanizado pero, de tanto insistir, logra que el Municipio escuche algunos de sus reclamos. Ahora consiguió que el área de Servicios Públicos comprometiera palas cargadoras y camiones volcadores para levantar la basura que hay desparramada en el asentamiento y una motoniveladora para mejorar las calles. A fuerza de reclamos, los vecinos también consiguieron 30 árboles que ellos mismos plantarán. Fresnos americanos y europeos y arces son algunas de las variedades que crecerán en el lugar.
El titular de Servicios Públicos, Jorge Ulovec, dijo que acordaron con los vecinos que durante este fin de semana ellos saquen y acopien toda la basura que tengan en las esquinas del barrio, de modo que entre el lunes y el martes de la próxima semana pasen los camiones a levantar todo, incluso si hay que meterse en la barriada y erradicar un microbasural ya existente.
En cuanto al mejoramiento de los caminos, aclaró que la motoniveladora sólo pasará por las calles laterales. En tanto, dijo que enseñarán a la gente cómo plantar los arbolitos y colocar los tutores.
La limpieza generalizada que acordaron fue el resultado de una marcha que la dirigente barrial Lila Calderón y otros vecinos realizaron ayer con el objetivo de reclamarle al Ejecutivo que no dilate más la discusión sobre el proyecto de utilidad pública que tiene que ingresar al Concejo Deliberante.
Como el intendente Aníbal Tortoriello no estaba, porque tenía parte de enfermo, fueron recibidos por otros funcionarios, entre ellos Ulovec, y hablaron de varios temas. No obstante, en esa reunión le confirmaron a Calderón que el jefe comunal los recibirá el martes a las 18.
“Presionamos para que dejen de dar vueltas y lo logramos. Nos dieron una audiencia con Tortoriello y le plantearemos que el proyecto se discuta. Nosotros queremos la expropiación”, sostuvo Calderón.
El secretario de Gobierno, Diego Vázquez, tampoco estuvo presente pero según le manifestó a Calderón, a través de una comunicación telefónica, en dos semanas el proyecto entra al Deliberante.
También plantearon la problemática de la violencia de género y la falta de lugares de contención y albergue, ya que Ruca Quimey no da abasto y la Casa de la Mujer que construyen en el Obrero las propias vecinas aún no está lista.