La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue, que funciona en Cipolletti, comenzó a trabajar en un proyecto de extensión para implementar consultorios integrales para la atención de personas trans en el sistema público de salud. En una primera etapa comenzaron a capacitar a profesionales y estudiantes, con lo que se intenta quitar los prejuicios entre los agentes sanitarios del hospital local.
María Luz Riera, a cargo de la Secretaría de Extensión de Medicina, explicó que el gran objetivo final de este proyecto es lograr la apertura de un consultorio integral que funcione dentro del hospital público para la atención de personas trans. “La salud pública tiene que acompañar el colectivo a desarrollar sus proyectos de vida y esto involucra la formación técnica del plantel profesional en cuanto a protocolos de atención y, principalmente, a trabajar en la parte previa a la atención”.
Si bien ya hay una ley de identidad de género sancionada en el 2012, en Cipolletti el sistema público de salud todavía no garantiza la atención integral ni tratamientos.
En ese sentido, explicó que cuando se habla de la previa, se hace hincapié “en una sociedad sensibilizada y empoderada de que todos los seres humanos necesitamos que nos atiendan en forma completa tanto desde el punto de vista físico como del psíquico y también de lo espiritual, porque la salud y la enfermedad es justamente ese producto de interacción”.
Además, la médica cipoleña dijo que lo que buscan con este proyecto es aportar su granito de arena “para que la atención sea en base a los derechos humanos y se brinde en forma integral. A largo plazo el objetivo es poder llevar a cabo el consultorio de salud integral para personas trans, donde se podrán realizar desde la primera consulta hasta el acompañamiento para la reafirmación del género, la terapia hormonal y las cirugías, en el caso que así lo requieran”.
Atención integral
Por otro lado, advirtió que la atención de transgéneros va más allá del aspecto físico y lo relativo a lo sanitario, también debe involucrar el acompañamiento y el respaldo de un proyecto de vida. Riera dijo que es obligación del Estado ofrecerles salud y no que estas personas sean expulsadas de los centros de atención, del sistema educativo y del mercado laboral.
Romper con los prejuicios
“Muchos colegas cuestionaron la idea de la existencia de consultorios especiales para la atención del colectivo trans y debimos explicar que en estos casos se juegan cosas muy personales, como es la sexualidad, que nos atraviesa como personas, más allá de la profesión que tengamos, y es todo un desafío”, detalló Riera.
Sin tratamientos hormonales
Pasaron 4 años desde que se promulgó la ley de Identidad de género, pero en el sistema público de salud de Cipolletti aún no se aplican tratamientos hormonales ni cirugías de cambio de género. “Se deben comenzar a implementar los tratamientos que establece la ley, pero se necesitan las capacitaciones previas para evitar que cualquier profesional aplique cualquier tratamiento y provoque inconvenientes en la salud de los pacientes. También el Ministerio debe abastecer con los medicamentos necesarios”, explicó la médica María Luz Riera.
Los más jóvenes tienen otra cabeza
La médica María Luz Riera subrayó la necesidad de ver a todas las personas en su integridad. “Hay que trabajar los prejuicios, y es difícil, pero lo bueno es que ya se comenzó. Es esencial que en la etapa de formación se trabajen estos temas. Años atrás eran tabúes y no se tocaban. O peor aún, se hablaba de personas con una patología”, agregó. Para Riera, los más jóvenes llegan con otra mentalidad, ya que hay muchos temas que cuesta más introducirlos entre los profesionales más viejos. “Los adultos tenemos prejuicios, los más chicos vienen sin ese problema”, remarcó.