Un reclamo de 40 años que se perpetúa a pesar de sus esfuerzos y reclamos permanentes. Vecinos de chacras cercanas al río llevan cuatro décadas esperando la conexión a la luz y aunque en los últimos años hubo promesas de ayuda oficial, sólo ellos trabajan para unir sus casas con el poste de luz más cercano a través de una calle que permita extender el tendido eléctrico.
Más de 20 familias luchan por acceder a los servicios de luz y agua en un sector de chacras, a un kilómetro del barrio Lalor y tres de la Ruta151. Pero por la falta de calles que permitan llevar el tendido no tienen ninguno de los servicios básicos, aunque viven frente al río y muy cerca de la planta de captación y potabilización que abastece a la ciudad.
Durante los últimos años de la gestión de Abel Baratti, los vecinos avanzaron con un proyecto y el Estado se comprometió a llevarles la luz si ellos terminaban la calle pública. De ese modo, se pusieron en campaña y concretaron más de la mitad de los 1600 metros que necesitan para que Edersa haga posible la línea de media tensión que trazó en un plano de Catastro.
“Estamos casi terminando, nos quedarían 100 metros, medio comprometidos porque tenemos un pozo”, contó José Caram, uno de los vecinos que encabezan el reclamo. Por ello, esperan apoyo de la actual gestión municipal para llevar las máquinas y acomodar los escombros.
Caram detalló que el año pasado tuvieron una audiencia con el intendente Aníbal Tortoriello para refrendar el acuerdo. Si bien en ese encuentro el jefe comunal se comprometió a poner a disposición maquinaria para emparejar el terreno, aún no han podido canalizar la ayuda. “Me explicaron que no tenían máquinas, esperé tiempo y ahora que compraron estoy solicitando una pala o una motoniveladora”, explicó el hombre.
Para que llegue la electricidad sin acompañamiento oficial, los vecinos tienen que unir los puentes bordeando el río. “Son dos calles, una que ingresa y otra va por la costa. Sería el primer tramo de la costanera, tenía que estar terminada desde mediados del 2015. Nosotros lo estamos haciendo con esfuerzo propio, pero nos está costando demasiado. La idea es dejarlas listas e ir a pedir la inspección de Edersa y del DPA para solicitar el agua”, remarcó.
Sobre cómo se organizaron para llevar adelante el trabajo, relató que son cinco los vecinos que se agruparon para limpiar el terreno y sacar los escombros. “Empezamos con un terraplén simple como defensa del río. Luego buscamos otras opciones y hoy la calle ya está marcada. Hasta pagamos las máquinas. Cada tanto, la Muni nos prestaba una”, relató.
Vivir sin agua, a metros del río
José Caram, uno de los vecinos afectados, advirtió que las conexiones precarias de energía eléctrica ya no son suficientes para abastecer al barrio que sigue creciendo, mucho menos para distribuir agua. “Por los años de uso, la línea trifásica ya no da más. Los cables son viejos y al haber más cantidad de gente, hay menos tensión. Se nos queman los electrodomésticos, las heladeras y ¿a quién le reclamamos?”, lamentó. “Vivimos a la orilla del río pero las parcelas están re secas porque no se puede levantar agua por bombeo. Agua potable nos trae la Municipalidad, mandan un camión cada 15 días y el que no tiene va a buscar bidones al centro. Algunos vecinos han hecho una cisterna o ponen tambores”, agregó.
El vecino recalcó que no se trata de una toma “por eso queremos tener los servicios. Los funcionarios dudan de nuestra palabra, pero tenemos la documentación”.
20 familias viven en las chacras sin servicios.
Asentados desde hace décadas en cercanías del paraje Lalor, frente al río, los vecinos no tienen luz ni agua potable. Esperan que el Municipio y Edersa avancen cuando esté la calle.