Quijada nació en 1916 en la localidad de El Manso. De niño quedó huérfano, fue adoptado por una mujer y durante gran parte de su vida fue y vino entre Chile y Argentina.
Finalmente se estableció en Bariloche haciendo lo que mejor podía para ganarse el pan: darle duro al hacha haciendo leña. Así llegó a convertirse en el legendario hachero que, durante siete temporadas, fue el ganador del Concurso de Hacheros.
Este fin de semana, a la edad de 105 años, se fue de esta vida rodeado del amor de sus hijos nietos y tataranietos.
El velatorio fue en su hogar, en el barrio Pilar II y, este domingo los restos de Celestino fueron trasladados hacia el Paraje El Manso.
Fuente: ANB