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A juicio por estafar con casas que no se hicieron

Claudio Borquez es el acusado y fue denunciado por seis familias cipoleñas.

Una estafa que afectó a varias familias de Cipolletti y la región llegará a juicio en no mucho tiempo luego de que la magistrada Florencia Caruso elevara las actuaciones iniciadas hace 3 años. El acusado fue identificado como Claudio César Borquez, quien administraba una empresa de construcción de viviendas industrializadas y no habría cumplido con nada de lo previsto en el contrato de locación de obra. Se especula con que el perjuicio superará los 300.000 pesos.

La encargada de elevar la causa fue la jueza Caruso. Todo comenzó con hechos ocurridos en el 2013, cuando varias familias fueron seducidas por un aviso publicitario donde se ofrecía la construcción de una vivienda a un precio accesible. Según lo que se precisó en la instrucción, “el imputado suscribió junto con cada uno de los damnificados un contrato de locación de obra, en el que se comprometía a ejecutar el proyecto y construcción de una vivienda unipersonal cuyos valores variaban según los damnificados, aunque todos los hechos fueron por sumas superiores a los 50.000 pesos”.

Sobre el presunto modus operandi de Borquez, desde la Justicia se precisó que su propósito “no era concretar un negocio en base a la construcción de una casa, sino, sólo apoderarse de los adelantos de dinero que los clientes hacían, yendo de un 30 por ciento a un 50% del valor total de la casa, y a sabiendas que estas jamás serían construidas; no sólo eso, sino que cuando comenzaban los reclamos empezaban las excusas sin sentido y volvía a pedirles que le aporten para los materiales que él y su equipo se hacía cargo de la mano de obra, lo cual tampoco cumplía, es decir, dos veces los hacía incurrir en error y además tampoco cumplía”.

De manera muy clara, la titular del Juzgado 6º identificó como medios fraudulentos el “abuso de confianza” y el “aparentar bienes, crédito, comisión, empresa o negociación”. Para la jueza, estos dos elementos están presentes en las estafas sufridas por las víctimas.

Y siguiendo con el análisis del delito, Caruso remarcó que “ardid es toda maquinación o artificio utilizado mañosamente para el logro de un propósito. Esto es, el montaje de las oficinas comerciales, avisos publicitarios en los diarios, etcétera”.

La trampa

Supuesta seriedad con profesionales

Para la jueza Florencia Caruso, Claudio Borquez montó un “escenario perfecto”. Y fundamentó: “No sólo desde lo edilicio, teniendo un lugar físico perfectamente armado, sino también al contratar profesionales para aparentar seriedad. Obviamente ante esto, las ‘presas’ cayeron en la trampa, pensando que estaban ante una persona que iba a concretar su sueño de la casa propia, además de que el imputado se encargó de ‘exhibir’ la única casa que terminó”.