Los Pingüinos de Magallanes recorrieron 982 kilómetros para "su nuevo hogar" en el centro de la Patagonia. ¿A qué se debe la reubicación de los ejemplares no autóctonos de la zona?
El cierre definitivo delAquarium de Mar del Plata, ocurrido en marzo de 2025 tras la decisión de la empresa Plunimar S.A., derivó en un extenso proceso judicial de quiebra que dejó a decenas de animales sin destino definido durante más de un año. Ese trámite, radicado en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20 de Capital Federal, obligó a la síndica designada a resolver, paso a paso, el futuro de cada ejemplar que aún permanecía en el predio costero, mientras se administraban deudas laborales y compromisos pendientes con proveedores.
Antes de la reubicación patagónica, el complejo marplatense ya había vendido sus diez delfines a un parque acuático de Egipto y trasladado a cuatro lobos marinos hacia Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú. El remanente de la población animal quedó compuesto mayoritariamente por pingüinos magallánicos, además de un pequeño grupo de la variedad rey y ejemplares saltarines, todos nacidos y criados en cautiverio.
En ese contexto, más de cuarenta pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) fueron trasladados desde el predio marplatense hasta la Fundación Bubalcó Patagonia, un centro de conservación ubicado en Allen. La decisión judicial priorizó "un entorno adaptado por sobre cualquier intento de liberación al mar abierto", opción descartada por la falta de habilidades naturales de supervivencia en los ejemplares.
Los especialistas que siguieron de cerca la evolución del caso coincidieron en que devolver a estas aves a su hábitat silvestre habría significado condenarlas, dado que jamás desarrollaron las destrezas necesarias para alimentarse o resguardarse por sus propios medios en libertad, tras años de vida institucionalizada.
El predio patagónico incorporó un canal de agua integrado y un sistema de rampas accesibles, pensado específicamente para que los animales exploren, naden y se desplacen según sus propios tiempos de adaptación. Esta infraestructura busca replicar, dentro de lo posible, "condiciones ambientales que favorezcan el bienestar físico y conductual de la nueva población recibida".
El operativo de traslado demandó una coordinación estrecha entre el personal técnico que aún permanecía en el ex Aquarium y el equipo de cuidadores de Bubalcó, quienes trabajaron en conjunto para garantizar un transporte seguro y minimizar el estrés propio de este tipo de movimientos de fauna cautiva.
Para la Fundación Bubalcó, la llegada de este grupo representa la consolidación de un espacio de resguardo permanente en la Patagonia norte, orientado a especies que, por su historia en cautiverio, no pueden reintegrarse a entornos silvestres. La institución destacó que este tipo de incorporaciones fortalece su infraestructura técnica y sanitaria disponible.
Además, la puesta en valor de este predio, según describieron desde el espacio, habilita capacidad instalada para recibir, en el futuro, otros ejemplares de fauna silvestre que requieran procesos de rescate y rehabilitación, ampliando así el radio de acción de la fundación dentro del sistema regional de conservación animal en la Norpatagonia.
Mientras el grupo de pingüinos ya inicia su adaptación en Río Negro, el proceso judicial del Aquarium marplatense continúa abierto: hasta hace pocas semanas, algunos ejemplares seguían en el predio original a la espera de comprador o destino, en medio de denuncias de entidades ambientalistas que reclaman su liberación y rechazan cualquier venta.