Los integrantes de 3G presentaron un plan de gestión informática para facilitar la realización de trámites a los vecinos, sumándose a una corriente cada vez más instalada en el Estado a través de la utilización de internet y la telefonía móvil.
“La aplicación de estas tecnologías no se centra en la posibilidad de generar trámites desde un domicilio sino que por el contrario lo que se intenta formular es una constante interacción entre los ciudadanos, dependencias públicas y organismos privados de manera tal de lograr una permanente comunicación e interacción”, adelantaron desde el partido vecinal.
Como parte de su plataforma electoral, la fuerza encabezada por el ex concejal radical Lucas Pica presentó una iniciativa “de mediano y largo plazo” para que los cipoleños puedan solicitar turnos, realizar consultas y hasta denunciar hechos delictivos a través de un sitio web o su teléfono celular.
Se debe “renovar el portal oficial de la Municipalidad de manera tal que los vecinos puedan realizar consultas activas vinculadas con el estado de su deuda y permitir abonar las tasas de manera online”, manifestaron. Según el proyecto, “se ahorraría tiempo, evitando que el usuario deba dirigirse personalmente tanto a las dependencias municipales para obtener el comprobante de pago como a los bancos habilitados para el cobro”.
Otro aspecto central de la iniciativa es habilitar “la emisión o renovación del carnet de conducir. Complementar esta acción con terminales en cada una de las delegaciones municipales para aquellos que no tienen acceso a internet”.
Seguridad
Los miembros de 3G se comprometieron a “reimpulsar el sistema de monitoreo ciudadano a través de cámaras de seguridad en sectores claves creando un centro de monitoreo integral que se encuentre alineado tanto con defensa civil como con las fuerzas de seguridad”.
El aspecto más novedoso del planteo de los vecinalistas es la instalación de botones de pánico en “los comercios que lo soliciten y en las instituciones públicas”, estos estarán conectados con la central de operaciones.
Si bien se aclaró que el proyecto debería implementarse en etapas, los vecinalistas no anticiparon los plazos previstos, ni los costos estimados.