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Una tarde lamentable se vivió en La Visera

La primera incursión de una parcialidad visitante en la remodelada Visera fue escandalosa de principio a fin y terminó con el partido suspendido por Bruno Bocca, luego de haberse iniciado con media hora de retraso por los desmanes.
Desaparecido el pequeño sector de calle O’ Higgins, clausurado el del pasaje Kleppe, la decisión fue dividir con un vallado levantado ayer por la mañana la popular del lateral este para la mayor cantidad de los espectadores.
Un cordón conformado por poco más de una docena de efectivos policiales acompañaría, a modo de pulmón. Pero si la convivencia entre dos facciones de un mismo equipo ya es compleja, el agregado de un visitante terminó en un combo explosivo que derivó en corridas, piedras y cientos de damnificados por el gas lacrimógeno en el afán policial por disuadir a los revoltosos.
Treinta minutos después de lo programado, y luego de lidiar en los vestuarios con los cuerpos técnicos que no coincidían en la voluntad de jugar, Bocca marcó el inicio del mismo.
Los hinchas mendocinos fueron ubicados finalmente sobre el sector que estaba clausurado y el partido transcurrió con normalidad. Según el titular del fútbol cipoleño, Norberto Ramírez, la tribuna de Kleppe no se acondicionó para recibir a los de Maipú por la negativa del titular de la Comisión Directiva, Ricardo Apcarían. “El Presidente no quiso porque la popular no estaba en condiciones, no tiene paravalanchas, el alambrado es bajo y algunos escalones están sin abulonar”, dijo.
Sin embargo, a poco del final, y luego que la voz del estadio informara a la parcialidad local que debería quedarse en sus lugares hasta que los visitantes se hayan retirado, volvió el desorden.
A cuatro minutos del cierre, el arquero Oscar Olguín de Maipú encendió la alarma del árbitro tomando del piso las piedras que ya se estaban lanzando de un sector a otro del estadio.
Botellas de plástico llenas de líquido, piedras, ladrillos, pedazos de concreto y todo lo que fue encontrado al paso utilizaron los “barras” para agredirse. Pese al acompañamiento policial hacia los cuyanos, el escándalo fue indisimulable y Bocca terminó decretando el final del juego en medio de una lluvia de proyectiles de distinto tamaño. Según palabras del colegiado, el tiempo reglamentario estaba cumplido.
El Tribunal de Disciplina deberá resolver en relación al resultado y si el local recibe alguna multa, ya sea económica o deportiva, por los hechos violentos y algunos cánticos xenófobos que el colegiado habría hecho constar en su informe.

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