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Un fallo de espaldas a la comunidad y a medida de la corporación judicial

En la sociedad cipoleña generó un significativo rechazo la absolución del juez Iribarren por su desempeño en el primer Triple Crimen.

Si el juez que investigó el primer Triple Crimen de Cipolletti no incurrió en mal desempeño, la primera lectura que se puede hacer es que la tarea de la Justicia fue correcta y que los verdaderos responsables de tan aberrante hecho están cumpliendo su condena.
Lo cierto es que nada más lejos de la realidad porque tanto los familiares de las víctimas como la comunidad cipoleña saben que en este caso, que cambió para siempre la vida de la ciudad, no se llegó a la verdad, al menos, a buena parte de ella.
El fallo que absolvió al juez Pablo Iribarren bien podría atribuirse a una protección de la “corporación judicial”, tal como lo planteó Ulises González, al analizar la sentencia del Consejo de la Magistratura, que fue avalada con los votos del presidente del Tribunal, Jorge Bustamante, los tres integrantes del Colegio de Abogados de General Roca, Justo Epifanio, Sergio Schroeder y Rubí Zuain, el representante del Poder Judicial, Diego Broggini, y el legislador provincial del radicalismo, Alejandro Betelú. Sólo las parlamentarias del Frente para la Victoria, Arabela Carreras y Ana Piccinini pidieron la destitución e inhabilitación del magistrado.
Incluso el propio gobernador Alberto Weretilneck lo planteó así: “La enseñanza que deja esto es que a un juez, a un funcionario judicial no lo pueden juzgar sus propios pares. Si analizamos los resultados, significa que el Triple Crimen está esclarecido. Si Iribarren no es culpable de nada, significa que todo lo que hizo está bien. El tema es que todos sabemos que no es verdad y el crimen está impune”.
En este línea, el ex vicegobernador rionegrino y actual conductor del bloque radical, Bautista Mendioroz, también enfatizó que el fallo “fue más propio de una acción corporativa que ajustada a derecho”, que fue el argumento que pusieron los consejeros. Está claro que Mendioroz se quiso diferenciar de inmediato de lo que votó su compañero de bancada y ex funcionario del riñón del ex gobernador Miguel Saiz.    
Es probable que durante varios días más el fallo siga cosechando repercusiones en el ámbito político y judicial, porque tampoco hay que olvidarse que la absolución de Iribarren cayó con agrado en la gran mayoría de los juzgados rionegrinos porque muchos de los funcionarios advertían que se sentaría un precedente muy peligroso si se dictaminaba que el roquense había incurrido en mal desempeño.    
 
La otra visión

Pero está claro que por fuera de estos debates, está la sensación de la sociedad cipoleña, esa que ya condenó a Iribarren, pero que ve con mucha amargura que el juez no haya sido encontrado culpable por los errores que tuvo la investigación.
Quizás el análisis del ciudadano común poco tenga que ver con si las pesquisas estuvieron bien, regular, o mal enfocadas, lo que tiene claro el cipoleño es que este caso está atravesado por una gran impunidad donde todos los caminos conducen a la reflexión de que los asesinos de Verónica Villar, María Emilia y Paula González están sueltos y no tras las rejas donde deberían estar.
Como corolario de esta sensación de vacío que dejó la sentencia del Consejo de la Magistratura, Iribarren sostuvo que el primer Triple Crimen fue “totalmente al azar” y afirmó que en este caso no hubo “poderosos, ni narcotráfico, ni personas de poder”. Sus palabras suenan lisa y simplemente a una tomada de pelo a los cipoleños.

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