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Taxista apuñalado en enfrentamiento

Un chofer fue atacado con un arma blanca en la toma La Alameda. Antes de la agresión, disparó dos veces contra una vivienda. El conductor, de 26 años, fue internado en grave estado.

El presunto autor fue detenido. Los investigadores descartaron que hubiese ocurrido durante un robo.

Un taxista sufrió heridas de gravedad tras ser apuñalado durante una pelea. Antes de ser atacado había efectuado disparos contra una vivienda en La Alameda. "Llegó al lugar, tuvo un entredicho con otra persona y disparó un arma", confió una fuente policial, quien aseguró que, en principio, descartaban que el ataque hubiese sido producto de un asalto.
El sospechoso de asestarle cinco heridas cortantes fue detenido anoche. Su apellido es Beroiza y no se precisó si cuenta con antecedentes.
Según las primeras averiguaciones de los investigadores, Luciano Baraldo (26 años), tras discutir con los ocupantes de la precaria casilla, bajó del auto y disparó dos veces un pistolón calibre 28. "Esas armas se cargan tiro a tiro, cuando se queda sin balas lo atacan, primero a piedrazos, y luego con un arma blanca", se detalló. Permanecía hospitalizado en grave estado, aunque no corría riesgo su vida.
El móvil de la empresa Sólo Uno teñía dañados los vidrios de las puertas y había perdido el cartel que identifica a la base, sobre el techo.

Versiones cruzadas
"Estamos intentando armar el rompecabezas. Son muy distintas las primeras versiones que obtuvimos" en el lugar, dijeron fuentes policiales mientras rastrillaban el lugar del hecho. Luego, se inclinaron por la hipótesis del enfrentamiento como principal línea de investigación.
Colegas de Baraldo, en cambio, afirmaban que pudo tratarse de un asalto. Se sustentaban en una comunicación radial desde el móvil a la base.
"Hay que seguirlo -le dije al operador-, seguro que está apretado", contó uno de los peones de taxi que se congregaron en el hospital para conocer el estado de salud de la víctima. Había escuchado un mensaje por el que intuyó que existía una situación sospechosa.
El operador de base no tenía mayores datos para apoyar al chofer. El presunto viaje no había sido informado vía radio. Los investigadores presumían que, en realidad, el hombre llegó hasta la toma La Alameda por propia voluntad, y que por eso en la base desconocían su ubicación.
Tras el ataque, la víctima intentó hacer tres llamados telefónicos, "pero no pudo hablar. Los amigos salieron a buscarlo y lo encontraron".
Personal de Criminalística y de la Subcomisaría 79 realizó un procedimiento en busca de huellas y testimonios en una de las calles internas de la toma, donde quedó el taxi de Baraldo.
Poco después se produjo la detención de Beroiza. Y se demoró a otra persona que podría aportar detalles sobre lo ocurrido.
La agresión se produjo aproximadamente a las 20. En el lugar, sin alumbrado público, los efectivos se alumbraban con linternas y a través de un generador eléctrico buscaban huellas en la calle de ripio. Así, lograron encontrar las vainas servidas.
A diferencia de otros procedimientos en la vía pública, no había vecinos observando. Un grupo de niños miraba a los policías detrás de un alambrado, en un terreno cercano. Mientras tanto, taxistas iban y venían, en busca de datos sobre lo ocurrido y unos 20 móviles se agruparon en el nosocomio.
Baraldo permanecía internado en grave estado -aunque estable- porque una de las puñaladas le afectó un pulmón.

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