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Socavón lleno de basura afea la Isla Jordán

La enorme depresión presenta depósitos de escombros y desechos diversos. En el agua acumulada, estancada y de mal aspecto, se bañan niños.

La desaprensión de vecinos que arrojan en el lugar lo que ya no les sirve conspira contra el ambiente.

En el sector oeste de la Isla Jordán, un enorme socavón, carcomido por la aparente extracción de áridos y por el agua que hasta allí llega de las napas y del río Negro cuando crece mucho, se ha convertido en un vertedero de escombros y basuras diversas, que afean considerablemente el principal espacio verde de Cipolletti.
Para peor, el triste espejo acuático, con estar ahora estancado, se ha convertido en un lugar de atracción para niños que deben aprovechar que el agua quieta está más tibia que en el cauce del curso fluvial.
Mucha gente transita por los alrededores y no son pocos los que estacionan sus autos, improvisan algún toldo, sacan sillas y se disponen a pasar un día al aire libre, comiendo algo preparado con antelación o cocinándolo en parrillas de esas que se pueden llevar a cualquier parte.
En el entorno de árboles verdeantes y con la visión del río muy cerca, el anfiteatro de inmundicias luce un aspecto desolador. Las montañitas de escombros, trozos de hierro, neumáticos viejos, restos de motos y autos, bolsas, vegetales y demás muestras de la civilización humana crean un ambiente un tanto surrealista.
Llama la perduración de este punto convertido en basurero clandestino en plena zona recreativa de la Isla Jordán. Su presencia no es de ahora, pero se nota que los desechos se van volcando por tandas hasta el presente, sin que se pueda controlar la expansión de la suciedad. Incluso en los alrededores hay acumulaciones de mugre tirada allí por vaya saberse quién es capaz de tanta falta de mesura.
En medio de la lagunita, la presencia de tocones y raíces viejas de árboles de gran porte ayudan con lo suyo a recrear un  panorama a su modo un tanto apocalíptico. Llamó la atención ayer la visión de dos niños que habían elegido bañarse sin preocupaciones y a sus anchas en el extremo este de su improvisada pileta. Una y otra vez se sumergían, chapoteaban y salían del agua, ajenos a ese entorno en extremo desalentador para los adultos.
Las altas temperaturas del día feriado y el horizonte de paulatina estabilización de los calores en las jornadas y semanas que vendrán, hacen augurar la presencia de cada vez más cipoleños en las inmediaciones. Que se saquen los desechos y se mejore el aspecto del socavón depende del Municipio y de los propios vecinos.

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